Entre cámaras y naturaleza: un vistazo a Wildlife Photographer of the Year y sus protagonistas



La anticipación ante la exhibición Wildlife Photographer of the Year del Natural History Museum, Londres, es una de esas fechas que marcan el calendario de la fotografía de naturaleza. En su 62.ª edición, el museo ha presentado una vista previa de imágenes ganadoras y menciones especiales, generando la promise de historias vibrantes y sorprendentes que la naturaleza ofrece year tras year.

Detrás de cada imagen hay una decisión técnica, y tomar nota de las herramientas empleadas ofrece una perspectiva valiosa sobre cómo se logran composiciones tan potentes. La revisión de las captions reveló un dato notable: los dos fotógrafos más destacados en la muestra preliminar han utilizado cámaras Nikon DSLR.

El conjunto completo de 100 imágenes ganadoras se presentará en la exposición del museo tras el anuncio oficial de los ganadores, programado para el 16 de octubre. Este listado diverso de cámaras —que incluye tanto cámaras mirrorless y DSLR profesionales como opciones prosumidor— refleja un panorama técnico amplio. También figuran un dron DJI Mavic y una Leica Q3, subrayando que la exploración de la naturaleza no se limita a una única Gran Herramienta, sino a un ecosistema de dispositivos que permiten capturar momentos únicos. Aun así, dos modelos destacan por su frecuencia en las capturas: el Nikon D500 y el Nikon D850, cada uno presente en dos imágenes, sumando una cuota notable dentro de la selección.

La imagen destacada de la mañana, Eye of the Storm, de Dewald Tromp (Sudáfrica), muestra un camaleón luchando contra una tormenta de arena en Nigeria y fue tomada con la Nikon D850. En la misma línea, Ralph Pace, de Estados Unidos, captura una babosa marina deslizándose entre praderas de eelgrass en Monterey Bay con la misma cámara. Estas elecciones refuerzan la idea de que la D850, a pesar de su edad, sigue siendo una aliada poderosa para la fotografía de vida silvestre, especialmente para sujetos en movimiento o con condiciones de luz desafiantes.

Otra pieza destacada en la muestra es la imagen de Jack Crawford en el Reino Unido, premiada en la categoría de 15–17 años, que captura un vencejo pasando bajo un 747, rodada con una Nikon D500. Y desde Canadá, Shane Gross utiliza el mismo D500, en un entorno dinámico y submarino, para capturar una escuela de trevallys en Seychelles con un efecto half-in-half-out, gracias a un nesting de acuática. Estas tomas ilustran la versatilidad de la D500, conocida por su rendimiento de 10 fps y su autofocus confiable, incluso para proyectos ambiciosos y de presupuesto limitado.

En palabras de la revisión técnica, la DSLR no ha muerto; de hecho, su presencia en estas imágenes ganadoras es un recordatorio de que la narrativa visual de la naturaleza todavía se beneficia de la robustez, la ergonomía y el rango dinámico de estas cámaras when bien empuñadas. Si quieres ver estas imágenes en persona, la exposición abre sus puertas en octubre y las entradas ya están disponibles a través del sitio oficial.

Concluir con una mirada a las cámaras D850 y D500 resalta cómo estas herramientas históricas siguen definiendo el estándar para la fotografía de vida silvestre. La D850, que debutó en 2017, continúa atrayendo a fotógrafos por su sensor de 45,7 MP y su sólido sistema de enfoque, mientras que la D500, a sus diez años, mantiene su posición como opción asequible y extremadamente rápida para sujetos en movimiento. En conjunto, estas narrativas técnicas enriquecen la experiencia de ver la naturaleza a través de la lente, recordándonos que la fotografía de vida silvestre es tanto un arte como una ciencia que evoluciona con cada avance tecnológico.

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