La carrera espacial en EE. UU.: entre ambición, permisos y liderazgo tecnológico


  • Trump impulsa un objetivo de más de 1,000 lanzamientos de naves espaciales al año para 2030
  • Solo 178 lanzamientos en 2025, mayoritariamente realizados por SpaceX
  • Las agencias federales deben encontrar nuevas tierras para emplazamientos de lanzamiento

Un nuevo memorando presidencial firmado por Donald Trump establece un hito anual audaz para la actividad espacial comercial estadounidense en los próximos cuatro años.

La nueva Política Nacional de Transporte Espacial propone que las agencias gubernamentales trabajen en conjunto para que EE. UU. alcance más de 1,000 lanzamientos y retornos de naves espaciales por año hacia 2030.

En 2025, hubo 178 de estas misiones, aunque ese número ya es diez veces mayor que en 2013, y SpaceX estuvo detrás de la mayoría de ellas.

La prioridad es la tierra, permisos y espectro

La orden reemplaza una política espacial nacional que estaba vigente desde 2013. En un plazo de 90 días, varios departamentos deben revisar tierras federales disponibles que podrían albergar nuevos sitios para lanzamiento y aterrizaje de naves.

Los procesos de aprobación para estas instalaciones también deben agilizarse, con revisiones ambientales y permisos simplificados bajo las nuevas reglas.

El acceso al espectro inalámbrico, la coordinación del tráfico aéreo y una fuerza de trabajo de lanzamiento más sólida también se señalan como prioridades que el gobierno debe atender en adelante.

Las agencias se han visto instruidas a alejarse de cualquier actividad que pueda desalentar o socavar a las empresas privadas que compiten en el mismo espacio.

Las políticas de exportación que cubren tecnología espacial serán revisadas periódicamente, con el objetivo de proteger la propiedad intelectual estadounidense y ampliar las ventas en el extranjero.

La política también llama a revisiones federales regulares de los calendarios de rangos de lanzamiento, con el fin de aprovechar mejor las ventanas limitadas a nivel nacional.

“Esta política responde a este momento de crecimiento explosivo y posiciona a Estados Unidos para liderar la próxima era del espacio”, afirmó Michael Kratsios, director de política científica y tecnológica de la Casa Blanca.

Más allá de la órbita terrestre, el memorando impulsa a la NASA a que vuelva a poner al ser humano en la Luna antes de 2028.

Elementos iniciales de una base lunar deberían seguir dos años después, junto con la continuación del estudio de misiones robóticas y, eventualmente, humanas a Marte.

Un jugador dominante y dudas persistentes

Elon Musk y SpaceX siguen siendo el líder indiscutible de la industria, con 170 misiones realizadas el año pasado que colocaron unos 2,500 satélites en órbita.

La Administración Federal de Aviación dijo en mayo que la firma espera alcanzar 10,000 vuelos anuales en los próximos cinco años.

SpaceX ha planteado planes para aproximadamente 1 millón de satélites destinados a capturar energía solar y alimentar centros de datos de IA.

Además de SpaceX, Estados Unidos contemplará solicitudes de empresas extranjeras que deseen lanzar desde suelo estadounidense, evaluándolas individualmente en función de riesgos de seguridad, valor de inversión y disponibilidad de sitios.

La NASA, por su parte, ha sido invitada a construir una red logística lunar que las empresas privadas podrían usar para alcanzar la luna de forma comercial.

Los legisladores, mientras tanto, continúan instando a la NASA a mantener el foco en Artemis, su programa lunar de larga data que ya ha consumido miles de millones en financiamiento.

Esa presión sugiere que el impulso de 1,000 lanzamientos anuales podría enfrentar resistencia presupuestaria y política real en el Congreso.

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