
Las organizaciones del Reino Unido están invirtiendo significativamente en herramientas de IA. Según las últimas cifras de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), el 29% de las empresas ya utilizaba al menos un tipo de tecnología de IA a junio de 2026. A pesar de una adopción en aumento, muchas organizaciones siguen haciendo la pregunta incorrecta.
La mayoría de las discusiones sobre IA comienzan con la tecnología. ¿Qué modelos debemos usar? ¿Qué plataforma comprar? ¿Qué tan rápido podemos implementarla?
Si bien estas decisiones importan, no son lo que determina el éxito. El mayor obstáculo para la transformación de IA no es la tecnología, sino las personas.
Las organizaciones han logrado sortear grandes cambios tecnológicos antes, desde la migración a la nube y el desarrollo ágil hasta la seguridad Zero Trust. Sin embargo, la IA representa algo diferente. Más que introducir nuevas herramientas, está cambiando la forma en que se realiza el trabajo.
Las empresas que triunfarán serán aquellas que den a las herramientas de IA el contexto necesario para ser útiles y las personas que sepan cómo poner ese contexto en práctica.
El primer cambio: cambiar la mentalidad
Una de las tendencias más destacadas en la adopción de IA es la brecha entre el uso individual y la preparación organizativa. Según investigaciones recientes, casi una de cada cinco personas en el Reino Unido usa IA generativa a diario, pero solo una de cada diez organizaciones ha logrado escalar la IA o integrarla en operaciones centrales.
Los empleados están adoptando la IA, mientras las organizaciones aún trabajan para convertir ese entusiasmo en valor empresarial sostenible.
Las personas que obtienen mayores beneficios no tratan la IA como software empresarial. La tratan como otro trabajador. Saben cómo proporcionarle contexto, establecer expectativas, revisar resultados, cuestionar suposiciones y refinar los resultados. En resumen, la gestionan en lugar de simplemente usarla.
Esa distinción es crucial. La IA no se comporta como software tradicional. Se comporta más como un trabajador. Quienes obtienen más valor de ella son quienes saben cómo orientarla, dirigirla y evaluar su salida.
Para muchos empleados, ese modo de trabajar aún está emergiendo. La IA se usa a menudo como una vía más rápida hacia la información, en lugar de una herramienta colaborativa capaz de moldear y ejecutar el trabajo. Cada vez más, todos los empleados deberán convertirse en gestores de IA. La capacidad para guiar, dirigir y cuestionar a la IA se convertirá en una habilidad laboral central, independientemente del rol o del departamento.
El segundo cambio: tratar la mejora de habilidades como una prioridad empresarial
Las organizaciones no pueden contratar su camino hacia la preparación para IA. Simplemente no hay suficientes personas con la experiencia necesaria, y la contratación externa por sí sola no puede reemplazar el conocimiento institucional ya existente en la empresa.
Las empresas que avanzan más rápido invierten en las personas que ya tienen. Ayudan a los empleados a desarrollar la confianza, el juicio y las habilidades prácticas necesarias para trabajar junto a la IA a diario.
Dar a las personas acceso a herramientas de IA es solo el punto de partida. Las organizaciones también necesitan una formación estructurada, gobernanza clara y oportunidades para la experimentación práctica. La verdadera oportunidad no es enseñar a la gente a usar IA, sino ayudarles a entender cómo trabajar junto a ella, aplicando pensamiento crítico y experiencia humana para lograr resultados mejores que cualquiera de las dos cosas por separado.
A medida que las capacidades de IA evolucionan, las organizaciones que traten el aprendizaje como una disciplina continua, y no como un programa de formación único, estarán mejor posicionadas para adaptarse.
El tercer cambio: rediseñar la propia organización
El cambio final es organizativo.
Durante décadas, las empresas se han estructurado en torno a funciones, departamentos y entregas claras. Estos modelos buscaban responsabilidad y especialización, pero también pueden generar fricción.
Al empezar a trabajar IA entre equipos y sistemas, algunas de esas fronteras tradicionales se difuminan. Los procesos que antes dependían de entregas entre departamentos pueden coordinarse cada vez más a través de trabajadores digitales conectados. Las actividades que antes requerían múltiples personas, aplicaciones y cadenas de aprobación pueden coordinarse cada vez más mediante trabajadores digitales conectados.
Aunque las estructuras organizativas seguirán siendo importantes, los líderes deberán reconsiderar cómo se organiza el trabajo y cómo se genera valor.
Las empresas organizarán cada vez más en torno a resultados en lugar de funciones. A medida que la IA asuma más trabajo de coordinación, podemos empezar a ver emergentes modelos operativos completamente nuevos, incluso empresas capaces de generar un valor enorme con significativamente menos empleados de lo que sería posible anteriormente.
IA funciona con contexto
Muchas organizaciones se enfocan en las últimas capacidades de IA, pero la IA solo puede trabajar con el contexto al que tiene acceso. Cuanto más contexto relevante pueda obtener la IA, más valiosos serán sus resultados.
Por eso la transformación digital sigue siendo crucial en la era de la IA. No porque todas las organizaciones necesiten reinventar cómo trabajan de la noche a la mañana, sino porque la información debe fluir con mayor facilidad por la empresa.
Con demasiada frecuencia, la transformación se ve como una overhaul a gran escala. Algunas de las mejoras más impactantes provienen de hacer que los flujos de trabajo existentes sean más inteligentes.
Durante años, las organizaciones han visto la impresión como un obstáculo para la transformación digital. Aunque conectada a flujos de trabajo modernos, plataformas en la nube y sistemas empresariales, la acción de imprimir puede convertirse en un habilitador que desencadene procesos, dirija información y conecte sistemas para apoyar tanto a las personas como a la IA.
A veces, la transformación comienza con una iniciativa importante. Otras veces, empieza haciendo que acciones familiares sean más inteligentes. El objetivo es el mismo: facilitar el acceso y uso de la información tanto para las personas como para la IA.
La transformación de IA es una transformación de las personas
A medida que las organizaciones se apresuran a adoptar IA, es fácil suponer que el éxito dependerá de la tecnología.
El verdadero diferenciador será cuán eficientemente las organizaciones preparan a su gente y desbloquean el conocimiento ya existente en la empresa.
La IA solo puede trabajar con el contexto al que tiene acceso, y gran parte de ese contexto aún reside en documentos, flujos de trabajo y procesos cotidianos.
Las organizaciones que obtendrán mayor valor de la IA no serán aquellas con los modelos más avanzados, sino aquellas que faciliten el acceso a la información, permitan a las personas trabajar de manera diferente y creen un entorno donde humanos e IA puedan contribuir juntos.
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