Donaciones pequeñas, impacto grande: el experimento de financiación participativa de The Tor Project


El debut de una financiación participativa del The Tor Project superó los 200.000 dólares y puso de manifiesto una dinámica interesante: un modelo de financiamiento cuadrático premia la amplitud de apoyo más que la magnitud de cualquier donación individual. Este experimento surge como respuesta a un colapso de la financiación tradicional en 2025 y busca sostener herramientas de código abierto críticas para la privacidad y la libertad digital.

En mayo pasado, se cubrió el lanzamiento de esta iniciativa inusual, destinada a sostener proyectos que facilitan la navegación privada, la comunicación segura y la resiliencia de infraestructuras digitales abiertas. Los números finales muestran que más de 580 donantes únicos realizaron 662 aportaciones, con un tamaño promedio de aproximadamente 41 dólares.

La recaudación total superó los 200.000 dólares, de los cuales 174.536 se distribuyeron entre proyectos participantes. Aunque la campaña cerró el 19 de junio, el equipo ha dedicado semanas a reconciliar donaciones en múltiples monedas y preservar la privacidad de las transacciones antes de publicar los resultados finales.

El contexto es clave. En 2025, el financiamiento público para la libertad en Internet se vio severamente reducido, con programas recortados de forma permanente y la oficina principal de otorgas fondos sin asignaciones ese año. Incluso Open Technology Fund, un backer tradicional de herramientas como Tor y Signal, enfrentó la terminación de su subvención autorizada por el Congreso y llevó el tema a los tribunales. El Tor Project describe este marco como un problema estructural: cuando la infraestructura de interés público depende demasiado de un único financiador, una sola decisión puede poner en riesgo trabajos esenciales.

La fragilidad se agrava ante un panorama de censura en expansión: 2025 se convirtió en el peor año registrado para cierres de Internet, con censores moviéndose hacia bloques más focalizados. En este contexto, la financiación cuadrática ofreció una vía para que la comunidad decidiera, a través de su aporte colectivo, dónde distribuir los fondos, incluso cuando la participación de organismos donantes destacados siguió siendo determinante.

En total, diez proyectos compartieron el fondo. Onion Browser, que lleva Tor a iOS, recibió la mayor asignación, alrededor de 111.000 dólares, seguido de Unredacted, responsable del proyecto sin fines de lucro detrás de FreeSocks VPN, con aproximadamente 41.000 dólares. Nombres conocidos como SecureDrop, OnionShare, OONI y Ricochet Refresh recibieron aportes mínimos garantizados. La experiencia también mostró que, si bien el modelo es prometedor, es operationalmente complejo: cerca del 15% de los fondos se destinó a la gestión de la campaña, y proyectos más conocidos disfrutaron de una mayor visibilidad inicial. Aun así, los proyectos más pequeños reportaron efectos secundarios valiosos: incremento de visibilidad, nuevos seguidores y descubrimiento por primera vez de audiencias interesadas.

Aunque la ronda ha concluido, el equipo ya está evaluando futuros modelos de pools de matching y posibles mejoras operativas para futuras ediciones de la iniciativa.

Además, el proyecto va acompañado de un nuevo boletín llamado Leave No Trace, centrado en la privacidad digital y la vigilancia en línea. Este recurso busca informar sobre las empresas y gobiernos que afectan nuestra libertad digital y presentar a las personas que luchan por defenderla. Si desea recibir cada edición, puede suscribirse para recibirla cada viernes a partir de septiembre.

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