
Una empresa de Florida ha transitado de la fabricación de muebles a la creación de barcos drones militares, impulsada por la impresión 3D de gran formato y la automatización robótica. Haddy, con sede en St. Petersburg, desarrolló el TF-179 Drone Boat mediante grandes impresoras 3D CEAD montadas en un sistema ferroviario que facilita la producción de componentes de una sola pieza sin costuras. En un hito anterior, la compañía imprimió en nueve días el casco de una embarcación reforzado con fibra de carbono para HavocAI, llevándola de diseño a pruebas en el mar en tiempo récord. Este enfoque de construcción rápida y modular está ganando tracción en la defensa, donde la demanda de drones marítimos pequeños y desechables ha aumentado notablemente en Estados Unidos.\n\nLa instalación de 30.000 pies cuadrados (aproximadamente 2.800 metros cuadrados) alberga ocho sistemas de impresión CEAD de gran formato, siete de los cuales se desplazan sobre rieles para ampliar el alcance y evitar juntas en componentes grandes. Este proceso ya ha permitido a Haddy acelerar la producción de buques de prueba y ampliar su capacidad productiva. En paralelo, la empresa ha establecido una asociación con Blue Ops, la división marina de drones de Red Cat Holdings, para duplicar la capacidad de producción de embarcaciones no tripuladas. Blue Ops comercializa estos barcos como alternativas más baratas y pequeñas frente a las clases tradicionales de buques de patrulla tripulados.\n\nHaddy fue fundada por Jay Rogers, ex-marine y graduado de Princeton, quien previamente dirigió Local Motors, otra iniciativa de impresión 3D. En abril de 2025, la empresa presentó lo que denomina la instalación de impresión 3D más grande del mundo en términos de capacidad de producción y conteo de máquinas. La creciente tendencia hacia soluciones navales más rápidas y a menor costo obedece, en parte, a lecciones extraídas del conflicto en curso en Ucrania y de la vulnerabilidad de buques costeros ante drones poco costosos.\n\nEl fenómeno de drones marítimos asequibles ha llevado a que se priorice la rapidez y la versatilidad de diseño frente a los complejos plazos de construcción de buques de guerra tradicionales. La manufactura aditiva robótica facilita ajustes digitales y la impresión de nuevas versiones en cuestión de días, una ventaja estratégica frente a barcos con largos tiempos de entrega. A pesar de estos avances, queda por ver si el TF-179 podrá igualar en durabilidad y confiabilidad a las embarcaciones convencionales para uso militar a largo plazo. Fuentes y cobertura adicional señalan que este movimiento refleja una respuesta a las presiones estratégicas actuales y a la necesidad de suministros más ágiles en el ámbito naval.
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