
Las empresas tecnológicas han atravesado diversas fases a lo largo de los años, tanto en Silicon Valley como fuera de él. Gigantes históricos como IBM y Toshiba han seguido cosechando éxito en el siglo XXI gracias a una cualidad camaleónica: la capacidad de innovar y de generar nuevas fuentes de ingresos. Este relato analiza cómo las grandes firmas han sabido adaptarse ante cambios disruptivos y cómo la inteligencia artificial ha emergido como motor central de la transformación.
Evoluciona o muere
El CEO de Microsoft, Satya Nadella, expresó una visión orientada a un futuro en el que la proliferación de dispositivos y la inteligencia de mayor accesibilidad seleccionarían el rumbo de la informática en la próxima década. En su primer correo a los empleados al tomar las riendas, Nadella subrayó la necesidad de “aprovechar el poder del software” y de entregarlo a través de una red de dispositivos conectados para organizaciones e individuos.
La estrategia delineada implicaba abandonar, en gran medida, una mentalidad centrada en el escritorio para abrazar la nube y la conectividad. En esas líneas quedó marcada una transición hacia un modelo tecnológico más distribuido y escalable, donde el software, la nube y los dispositivos trabajan de forma sinérgica para impulsar la innovación y crear nuevas fuentes de ingresos.
Este artículo forma parte del proyecto QOTD de TechRadar Pro, que busca ofrecer una visión de las mentalidades de las figuras más reconocidas en la industria tecnológica actual y de años pasados. Lee la serie completa aquí.
A lo largo de esta apertura, se manifestó la visión de una década donde la tecnología sería marcada por la proliferación de dispositivos y la disponibilidad de inteligencia cada vez más accesible, insinuando la llegada de la IA en varias formas. El objetivo para las empresas sería impulsar una estrategia centrada en software, conectividad y servicios en la nube, manteniendo el foco en la innovación continua.
Pivotando hacia la IA
Con el avance de la década, la compañía continuó fiel a esa consigna y, en los últimos años, ha liderado una transformación significativa ante la ascendencia de la IA. A raíz del crecimiento de herramientas como modelos de lenguaje, las empresas tecnológicas han buscado vínculos más estrechos con estas tecnologías para reforzar sus productos y servicios.
La nube, con su capacidad de escalar, ha sostenido el crecimiento de estas iniciativas; sin embargo, persiste un balance entre la demanda y la capacidad física: espacio, energía y capacidad de entrenamiento para modelos avanzados siguen siendo cuellos de botella para ampliar la oferta, desplegar y optimizar soluciones de IA a gran escala.
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