Una tienda que genera su propia electricidad: el tent de magnetoelastic que podría transformar el camping y las zonas de desastre



En la vanguardia de la innovación para actividades al aire libre, surge una propuesta que podría cambiar la forma en que pensamos la autonomía energética en campamentos y escenarios de emergencia: una tienda fabricada con material magnetoelástico capaz de generar y recolectar electricidad. Aunque aún se encuentra en fases tempranas, los investigadores vislumbran un futuro en el que estos refugios podrían alimentar dispositivos pequeños sin depender de paneles solares ni de una red eléctrica cercana.

Este concepto se basa en un tejido con magnetoelasticidad, una propiedad textil que produce energía eléctrica a partir de movimientos de flexión y estiramiento. El término, acuñado por primera vez por el físico Emilio Villari en 1865, se aprovecha aquí mediante una combinación de capas, tramas de tejido y fibras conductoras para que la tienda responda a la movilidad, al viento y a las vibraciones del entorno.

La estructura se compone de dos grandes componentes: una base para el suelo y una cubierta superior. En el suelo, el tejido incorpora cintas magnetoelásticas, mientras que la cubierta está formada por una capa multicapa de fibras conductoras y película magnetoelástica. Esta configuración permite que, al doblarse y flexionarse, se genere electricidad que luego puede almacenarse o utilizarse para alimentar dispositivos pequeños.

Un aspecto especialmente interesante es que la generación eléctrica no depende únicamente de la presencia de personas moviéndose dentro de la tienda. El diseño responde también a acciones ambientales, como el viento y el movimiento durante el montaje, ampliando su potencial de uso en escenarios reales.

Durante las pruebas, los investigadores observaron que golpear ligeramente un pequeño tramo del material podía cargar un capacitor de 0.22 μF a 5.80 V en 1.5 segundos. Aunque este rendimiento no es suficiente para alimentar un teléfono móvil de inmediato, demuestra un potencial significativo: la capacidad de convertir movimiento mecánico en energía eléctrica de forma directa.

Aún hay camino por recorrer antes de convertir este concepto en un producto comercial fiable. Sin embargo, la visión de sus desarrolladores es clara: estas tiendas no están concebidas para excursiones recreativas de alto perfil, sino como refugios seguros en zonas afectadas por desastres, campamentos off-grid y lugares con acceso limitado a electricidad o con dependencia de la luz solar.

Una de las ventajas destacadas es que no requieren luz solar para generarar energía. El movimiento y las vibraciones pueden mantener la tienda provee de energía, lo que permite su uso en condiciones de sombra o durante la noche. En resumen, se trata de un enfoque ingenioso para una fuente de energía independiente, con aplicaciones especialmente valiosas en contextos humanitarios y de emergencia.

Aunque, en la práctica, la idea es prometedora, aún quedan numerosos ensayos por realizar. Es plausible pensar que no veremos una tienda magnetoelástica en las tiendas de campaña convencionales en un futuro cercano, por lo menos no para Glastonbury 2027, pero la investigación continúa avanzando y podría abrir nuevas rutas para la autonomía energética portátil.

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