Reconocimiento facial en la red de metro de Londres: un giro preocupante para la privacidad pública



El debate sobre la vigilancia pública y la privacidad se intensifica, y la British Transport Police (BTP) se suma a la conversación al ampliar una prueba de la tecnología de Reconocimiento Facial en Vivo (LFR) a varias estaciones del London Underground desde hoy. Según la declaración oficial de la BTP, el despliegue comenzará en Victoria y luego rotará a otras estaciones hasta noviembre. «Nuestros despliegues están orientados por inteligencia y se enfocan en identificar a personas buscadas por la policía o por tribunales, incluidas aquellas sospechosas de delitos graves y aquellas que podrían estar incumpliendo condiciones de libertad condicional o órdenes judiciales», señala la BTP.

El sistema funciona comparando las caras escaneadas con una lista de vigilancia de sospechosos y delincuentes buscados por la policía. Si hay coincidencia, la imagen es revisada por un agente; si no, la imagen se elimina de forma inmediata y permanente. Esta tecnología ya se utiliza en otros puntos de transporte de Londres, pero ahora se expande al Tube.

En cuanto a la opción de no ser sometido a vigilancia, las autoridades aseguran que las cámaras llevarán señalización clara y que habrá rutas alternativas disponibles, lo que, presumiblemente, también podrán tomar los delincuentes. No está claro si gafas de sol o capuchas ayudarían a evitar el escaneo, pero podrían pedirle al usuario que las retire.

Una expansión que algunos describen como distópica. Según la BBC, la BTP busca a personas vinculadas a delitos graves, como agresión sexual, robo y violencia con armas, y utilizará datos de inteligencia para seleccionar las estaciones cubiertas por las cámaras, con el objetivo de reducir la violencia y el acoso. Sin embargo, la BBC apunta que desde febrero se han realizado escaneos de unas 530.000 caras en estaciones ferroviarias del Reino Unido sin coincidencias, arrestos o identificaciones erróneas, según los propios registros de despliegue de la BTP, lo que sugiere que, hasta la fecha, la tecnología no ha resultado particularmente efectiva.

Silkie Carlo, directora de Big Brother Watch, afirma que la tecnología “trata al público como sospechoso” y representa una expansión distópica y perturbadora de los sistemas de reconocimiento facial. El grupo defensor de la privacidad ha estado presionando contra su uso, argumentando que es intrusivo e innecesario. En la opinión pública online, la reacción ha sido mayormente negativa: hay dudas sobre la efectividad de este tipo de reconocimiento facial y preocupaciones sobre usos nefastos en el futuro. A la vez, otros señalan que las estaciones de transporte público ya están cubiertas por una gran cantidad de cámaras de vigilancia.

Este tema invita a una reflexión sobre el equilibrio entre seguridad pública y derechos individuales. ¿Qué significa para la vida cotidiana ver a la ciudad convertirse en un escenario de vigilancia constante? ¿Qué salvaguardas existen para evitar abusos y garantizar transparencia y rendición de cuentas en el uso de estas tecnologías? En un entorno urbano densamente monitoreado, la necesidad de una regulación clara, evaluaciones independientes y mecanismos de control efectivo resulta más urgente que nunca.

from Latest from TechRadar https://ift.tt/ZOtixAW
via IFTTT IA