
El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha anunciado planes de protección al consumidor que buscan facilitar una baja de suscripciones y frenar las ofertas engañosas. Estas medidas se adelantarían para estar vigentes en enero de 2027, en lugar de la fecha originalmente prevista para la primavera de 2027. Burnham explicó en una entrevista para The Guardian que las reformas llegarían a tiempo para el año venidero, cuando muchas personas suelen iniciar nuevas suscripciones o cancelar las existentes.
Una vez implementadas, las nuevas normas exigirán a las empresas que proporcionen recordatorios antes de que finalicen pruebas gratuitas o descuentos, y antes de la renovación automática de un contrato de 12 meses o más. Además, los suscriptores podrán disponer de un periodo de desistimiento de 14 días tras el cese de una prueba gratuita o de un contrato de 12 meses o más, con la posibilidad de obtener un reembolso total o proporcionado.
Entre las medidas, el gobierno también exigirá “cancelaciones sencillas”, como entradas para cancelar online tras una suscripción iniciada en línea. En palabras de Burnham, se busca que cancelar sea tan fácil como suscribirse.

Según cifras gubernamentales, hay 155 millones de suscripciones activas en el Reino Unido; casi 10 millones se consideran no deseadas, lo que cuesta a los ciudadanos alrededor de 1,6 mil millones de libras al año. Burnham afirma que los cambios propuestos permitirán ahorros de, en promedio, 14 libras más al mes para cada suscripción no deseada.
El anuncio fue recibido con diferentes reacciones; el shadow chancellor Mel Stride calificó la noticia de “recalentada”, ya que las nuevas reglas sobre suscripciones ya habían sido anunciadas previamente durante la administración de Keir Starmer en abril.
Descuentos falsos, se acabó la jugada
Además de las medidas para suscripciones, el gobierno ampliará su alcance para combatir las conocidas como “phoney bargains” o gangas engañosas, que inducen a los consumidores a creer que obtienen una mejor oferta de la que en realidad tienen.
En términos prácticos, si una oferta se describe como “mitad de precio” debe ser realmente mitad de precio. Esto impedirá que un comercio incremente drásticamente los precios antes de una venta para hacer que los descuentos parezcan mayores, o que se resalte el precio recomendado de venta (RRP) para justificar una rebaja cuando el producto no se ha vendido a ese precio durante mucho tiempo.
Si bien reglas similares ya formaban parte de la Digital Markets, Competition and Consumer Act de 2024, esta actualización refuerza esas protecciones y agrega a la lista de prácticas prohibidas por la Agencia de Mercados y Competencia (CMA) la publicidad de “precios anteriores” engañosos para productos en oferta.
El gobierno indicó que abrirá una consulta este otoño para definir con mayor exactitud los fallos y las sanciones correspondientes.
Es cierto que ninguna de las medidas resulta revolucionaria por sí sola, ni resolverá por completo la preocupación por el costo de vida; sin embargo, se espera que faciliten las compras en línea y ayuden a detectar ofertas que realmente valgan la pena, especialmente en lo relativo a los precios de liquidación.
En mi experiencia, he cubierto varias ediciones del Black Friday analizando las mejores gangas tecnológicas y he visto cómo algunas empresas intentan ocultar ofertas reales tras promesas de grandes descuentos. Comparar precios actuales con un precio de referencia poco frecuente es una técnica que se repite.
Con respecto a las suscripciones, cualquiera puede recordar la frustración de una prueba gratuita que nunca se cancela o una suscripción anual que, con el paso del tiempo, va drenando las finanzas. Aunque las nuevas reglas no entrarán en vigor de inmediato, este artículo sirve como recordatorio para revisar tus suscripciones hoy y considerar cancelar aquellas que ya no necesites.
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