
La modernización de la defensa contra aeronaves no tripuladas continúa tomando forma con la búsqueda activa de un nuevo misil superficie-aire: el Next Generation C-sUAS Missile (NGCM). Este desarrollo persigue dos objetivos centrales: neutralizar drones de pequeño tamaño con mayor rapidez y ampliar el alcance de los sistemas de contrarred y drones ya existentes en la arquitectura defensiva del Ejército.\n\nUna de las premisas clave es la capacidad de enfrentarse a drones de diferentes tamaños y capacidades operativas. En particular, el programa exige que el NGCM pueda contrarrestar drones del Grupo 2, como los ScanEagle de Boeing, con un peso entre 21 y 55 libras, volando por debajo de 3.500 pies y desplazándose a velocidades inferiores a 250 nudos. También debe ser capaz de abatir drones del Grupo 3, como el Blackjack RQ-21 de Insitu, con un peso inferior a 1.320 libras, operando por debajo de 18.000 pies y manteniéndose por debajo de 250 nudos. Este enfoque de múltiples grupos busca asegurar una respuesta integral ante amenazas de drones cada vez más versátiles.\n\nLa celeridad de la intercepción es otro pilar de la demanda. El Ejército especifica que el misil debe abandonar su lanzador en no más de cinco segundos tras la orden de disparo, un requisito orientado a reducir el tiempo entre detección y neutralización en un entorno de combate dinámico. En cuanto al rendimiento, las exigencias iniciales contemplan interceptaciones a drones a una altitud de 6 kilómetros y a distancias de alcance de 16 kilómetros, con objetivos futuros que pretenden ampliar la puntería más allá de los 25 kilómetros a una altitud de 8.000 metros.\n\nEn su guía de integración, la propuesta se apoya en un buscador radar para la orientación de la guía, lo que permitirá que el NGCM opere conjunta y eficazmente con las redes de defensa aérea ya existentes que respaldan la vigilancia en el campo de batalla. El comunicado oficial subraya que el NGCM debe ser producido e integrado en el sistema de lanzamiento Coyote existente, para garantizar alcance extendido, tiempos de lanzamiento rápidos y una reducción del tiempo de llegada al objetivo frente a los sistemas actuales.\n\nLa compatibilidad es otro eje central: el misil debe integrarse con la Coyote Launcher sin modificaciones sustanciales, manteniendo un alto grado de interoperabilidad con Sentinel A3 y A4, LTAMDS y el radar TPQ-53. Este enfoque de arquitectura única facilita la integración con infraestructuras de defensa ya establecidas, evitando cambios de gran envergadura en la infraestructura.\n\nEl proceso de adquisición mantiene un calendario claro para los licitadores: la fecha límite para responder a la_sources sought notice_ es el 20 de agosto, con contratos que buscan soluciones de configuración fija y móvil, aptas para operar tanto en plataformas estacionarias como en vehículos tácticos. Se pretende alcanzar un Nivel de Preparación Tecnológica 7 (TRL 7) mediante pruebas de prototipos en campo antes de finalizar el año fiscal 2027, seguido de la entrega de 50 misiles para evaluaciones operativas a comienzos de 2028 y, posteriormente, decisiones de producción a mayor escala.\n\nEn el marco de costos y estrategia de adquisición, los documentos de planificación señalan una meta de adquirir 5.000 misiles por debajo de los 150.000 dólares cada uno mediante acuerdos de compra al por mayor. Este precio contrasta notablemente con el costo de otros sistemas de defensa, como el interceptador Patriot, que ronda los 4 millones de dólares por unidad, y se coloca en un rango más cercano al coste de defensas de bajo costo orientadas a contramedidas de drones de tamaño medio. A modo de referencia, los drones de ataques de alto impacto a pequeña escala pueden ser considerablemente más económicos, lo que alimenta el interés por tecnologías de bajo coste por interacción, como láser y microondas, cuando las condiciones de operación lo permiten.\n\nNo obstante, persiste una brecha entre la inversión tecnológica y los costes operativos. Aunque los láseres y dispositivos de defensa basada en microondas ofrecen costos por encuentro notablemente menores, su efectividad puede verse condicionada por condiciones meteorológicas y otros factores ambientales, mientras que los misiles tradicionales ofrecen robustez en escenarios variables. La discusión pública y técnica continúa, reiterando la necesidad de evaluar cuidadosamente escenarios de uso, escalabilidad y resiliencia ante múltiples amenazas de drones.\n\nPara ampliar la perspectiva, estas consideraciones se sitúan en el contexto de un ecosistema de defensa que ya cuenta con plataformas como la Coyote Launcher, y con interoperabilidad esperada con sistemas radar y de vigilancia de última generación. La atención de la comunidad y de la industria se centra en cómo el NGCM, al integrarse con la red de sensores y con las plataformas de lanzamiento existentes, puede lograr un equilibrio entre costo, rendimiento y agilidad de respuesta.\n\nFuente y contexto adicional: Defense News y publicaciones asociadas, que analizan la evolución de las capacidades de defensa contraóreas de drones, así como la dinámica de costes y la necesidad de una respuesta escalable y rápida ante amenazas emergentes.
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