
La crisis de la RAM parece estar empeorando a medida que avanzamos hacia 2026 y, con ello, crecen las preocupaciones sobre el costo de otros componentes de PC. Durante meses he seguido de cerca los incrementos de precio de la memoria y, más recientemente, de otros elementos clave, y la avalancha de noticias negativas de las últimas semanas no invita al optimismo.
Recientemente, Samsung señaló que la crisis de la RAM podría volverse más severa en 2027, y circulan rumores sobre las dificultades de grandes fabricantes como Apple para asegurar suministros de RAM desde China, mientras otros fabricantes de notebooks evalúan rutas alternativas hacia los tres grandes protagonistas del mercado de chips de memoria: Micron, Samsung y SK Hynix.
Antes de eso, Framework dio a conocer un notable aumento de costos en RAM móvil, coincidiendo con un repunte en los precios de DDR5 hasta máximos históricos tras haber logrado cierta estabilidad a lo largo del año. Además, el CEO de SK Hynix advirtió que 2027 podría ser el peor año para la industria de la RAM y que la crisis podría prolongarse durante la próxima década.
Este fenómeno no se limita a la RAM; también afecta CPUs, dispositivos y, de forma destacada recientemente, las tarjetas gráficas. Hemos visto una “resurrección” de GPUs antiguas para sostener el stock de modelos más asequibles, y una lluvia de alertas sobre posibles subidas de precios inminentes.
Gigabyte y MSI se ubican entre los fabricantes que podrían incrementar los precios de sus tarjetas en diversas regiones, con reportes que apuntan a subidas significativas en el rango del 20% al 40% en algunos mercados. Asus también se menciona en este contexto. Paralelamente, se rumorea que los modelos RTX 5000 podrían experimentar alzas de precio en distintas zonas, en parte por el costo adicional de VRAM.
En resumen, la tendencia apunta a un endurecimiento del ciclo de precios en el sector de componentes, con un impacto especial en GPU. Si bien algunos informes son rumores, la correlación entre mayores precios de VRAM y ajustes en la tarificación de tarjetas es consistente y preocupa a compradores y entusiastas.
La lectura general es que, más allá de mercados aislados, se percibe un movimiento global hacia precios más altos. Aun así, siempre quedan preguntas sobre el ritmo y la magnitud de estas subidas, y sobre si habrá momentos de alivio temporal.
Qué debería hacer el consumidor ante este panorama

Aquí va mi consejo sobre el panorama actual de componentes y hardware para PC (con el tono adecuado). Obviamente, preocuparse no ayuda, pero estar al tanto de qué compras podrían tener sentido ahora, dada la probabilidad de nuevas subidas, puede ser prudente. Aunque nada es seguro, parece haber una área clara en la que las subidas de precio representan una amenaza mayor: las GPUs.
Como se ha comentado, hay señales de que los precios de tarjetas gráficas podrían subir. Aunque gran parte de la evidencia son rumores, la coincidencia sugiere que el costo de la VRAM podría trasladarse a los precios de las GPUs en las gamas media y alta, y posiblemente también en las de entrada. Esto sugiere que, si estás pensando en una mejora de GPU este año o el próximo, podría ser el momento de comprar, especialmente en modelos de menor rango, cuando aún se puede obtener una tarjeta a MSRP razonable. Las opciones intermedias también pueden justificarse, aunque es más complicado recomendar modelos de gama alta cuando ya son tan costosos.
No obstante, estas proyecciones podrían deteriorarse. Si bien quizá quieras esperar al Black Friday, las ofertas podrían verse minimizadas por las subidas de precio que se esperan en los meses siguientes. En ese sentido, si hay una pieza de PC que conviene comprar ya, sería una tarjeta gráfica. Aquí puedes consultar recomendaciones sobre modelos a considerar. Además, laptops para juegos de gama alta podrían ser una opción sensata para comprar cuanto antes, ya que suelen incorporar GPUs potentes con considerable VRAM.
No obstante, no pretendo desaconsejar totalmente otros componentes. La RAM y las SSDs ya han sufrido aumentos significativos y podrían seguir haciéndolo. Existe un techo natural en el precio que puede desincentivar a los compradores si se aleja demasiado de lo razonable. Si encuentras una oferta razonable, quizá valga la pena adquirirla, pero, en general, no recomendaría una actualización de RAM a precios actuales a menos que sea imprescindible.
En cualquier caso, considera una mejora de GPU si estás en el mercado de una tarjeta nueva o preves necesitar una en los próximos años. Ten en cuenta que podría haber una oleada de compras ante anuncios de subidas, lo que podría tensar aún más la disponibilidad y subir precios. Según informes de la industria, la demanda de GPUs podría dispararse ante noticias de incrementos de precio, lo que contribuiría a un ciclo de escasez y precios más altos.
Este panorama no es motivo de pánico, pero sí de planificación. Si vas a renovar, una inversión prudente podría orientarse hacia la mejora de GPU ahora, o considerar laptops deGaming con GPUs potentes si conviene en tu caso.
En cuanto a RAM y almacenamiento, aunque los precios han subido, parece que la tendencia podría empeorar antes de estabilizarse. Si puedes encontrar opciones con una buena relación precio-rendimiento, podrían ser compradas con la mirada puesta en los próximos años, pero sin forzar una actualización de RAM a menos que sea absolutamente necesaria.
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