
Las aeronaves de gran altura han dejado de limitarse a funciones de vigilancia. En la actualidad, varios desarrolladores militares exploran la posibilidad de utilizarlas como plataformas aéreas de lanzamiento para drones unmanned de larga endurance, capaces de operar durante semanas o incluso meses en la estratosfera.
Según Aerostar, su globo Lightning, combinado con el dron Apollo-R, impulsado por energía solar de Icarus, ha mostrado un camino viable hacia portadores de drones en la estratosfera. Las pruebas recientes señalaron que el globo logró liberar con éxito un dron de alto rendimiento mientras ascendía en la estratosfera, evidenciando el potencial de estas plataformas para misiones de despliegue rápido y amplia cobertura.
Lightning y Thunderhead: perfiles de endurance diferentes
La plataforma Lightning opera hasta tres días a altitudes entre 15.000 y 24.000 metros, transportando cargas útiles de hasta 20 kg. Por su parte, el globo Thunderhead de mayor tamaño cubre un rango similar de altitud, entre 16.500 y 23.000 metros, pero permanece en el aire durante 60 días o más. La empresa afirma que Thunderhead puede transportar cargas de hasta 90 kg, lo que permite lanzar varios Apollo-R por misión.
“Nuestra plataforma Aerostar Thunderhead más grande puede servir como una nave nodriza, llevando múltiples Apollo-R”, comentó Russ Van Der Werff, vicepresidente de Soluciones Estratospaciales de Aerostar. El propio Apollo-R opera con su propio impulso tras la separación, alcanzando alturas cercanas a los 18.000 metros y manteniéndose en el aire durante semanas. A diferencia de una munición de un solo uso, está diseñado para su recuperación y reuso, aterrizando en un punto designado para ser reutilizado en futuras misiones.
Los globos de Aerostar también incorporan radios de malla de red que ofrecen enlaces de datos a línea de visión más allá de 160 kilómetros, con una capacidad de transmisión de hasta 40 Mbps.
Interés militar que va más allá de un único programa
El Ejército de los Estados Unidos ha delineado planes para una arquitectura de sensores persistente y de dominio total basada, en parte, en globos de alta altitud para operar a lo largo del Indo-Pacífico. Andrew Evans, de la oficina G-2 del Ejército, describió el objetivo como demostrar enjambres autónomos que mantengan una presencia estratosférica rentable.
El Apollo-R ya ha volado desde un globo competidor de Urban Sky durante el ejercicio Valiant Shield 2026, evidenciando que varias empresas persiguen conceptos similares. Los drones lanzados desde globos ganan tracción en conflictos como Ucrania, mientras China ha invertido de manera considerable en capacidades de enjambre afines. De modo similar, Rusia equipa sus globos estratosféricos con redes de retransmisión para contrarrestar restricciones de Starlink.
Van Der Werff argumenta que los globos ofrecen ventajas de supervivencia frente a aeronaves como el Global Hawk o el Reaper, cuyo costo llega a cientos de millones de dólares. Este menor costo por unidad permite a las fuerzas desplegar numerosos globos en un teatro de operaciones, creando redes de sensores resilientes ante la pérdida de cualquier nodo individual. Más allá del Ejército, la Marina, unidades de operaciones especiales y otros cuerpos también exploran sistemas basados en globos para misiones diversas.
La Naval Research Laboratory probó previamente el lanzamiento de drones desde globos durante la década de 2010 bajo el proyecto CICADA (Close-in Covert Autonomous Disposable Aircraft). Este tipo de tecnología está recibiendo atención a nivel global y se espera que progrese más allá de las fases de prueba. Sin embargo, los globos estratosféricos tienen un punto débil: son vulnerables a los vientos en altura, lo que puede hacerlos desviarse de su área operativa prevista.
La cobertura de TWZ recoge estas tendencias, destacando que el interés internacional continúa creciendo y que la tecnología podría avanzar rápidamente desde la prueba hasta la implementación práctica.
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