
La fiebre de la IA de los últimos años se ha ralentizado ligeramente, a pesar de que las empresas invierten sumas astronómicas en herramientas e infraestructura. Sin embargo, el problema no reside en la tecnología; yace en la cultura que la acompaña. Según el último AI Maturity Index de ServiceNow, apenas el 9% de las organizaciones del Reino Unido alcanza la etapa de augmentación, lo que revela una discontinuidad entre la experimentación inicial y el uso sostenido.
El patrón suele ser el mismo: tras una oleada de experimentación, las empresas descubren que el entusiasmo temprano no se traduce en adopción continua. Por ejemplo, los empleados dejan de usar los asistentes de IA, quizá por miedo a “aumentar su redundancia” o a perder control sobre su trabajo.
La realidad no es que los sistemas de IA no funcionen; es que faltan las bases culturales para apoyarlos. El verdadero valor de la IA suele ser de naturaleza cultural. Esto exige pensar con cuidado para reintroducir la creatividad en la vida laboral, para que las personas puedan rediseñar procesos heredados, tomar el control y realmente cosechar los beneficios de la IA.
Al hacerlo, se sientan las bases para una forma de trabajar completamente nueva y para un crecimiento empresarial renovado.
Perder el control
Un problema clave es que cuando los empleados sienten que están perdiendo el control sobre su forma de trabajar, tienden a desconectarse. Si sienten que están entrenando a sus sustitutos o que pierden autonomía, suelen retroceder a procesos más familiares. Esto se observa con mayor claridad en organizaciones que han invertido mucho en plataformas de IA: los equipos experimentan, luego vuelven a procesos conocidos, a trabajos manuales o incluso a hojas de cálculo. Es un problema cultural.
Las preocupaciones sobre la erosión de empleos y la pérdida de autonomía son reales, y abordarlas requiere confianza, nuevas habilidades y flujos de trabajo rediseñados. Los equipos deben pasar a modos de trabajo orientados al crecimiento.
Los empleados deben activar músculos creativos de una manera que quizá nunca antes habían realizado, algo que muchos flujos de trabajo y estructuras laborales anteriores impedían.
Cambio de mentalidad
Este cambio de mentalidad debe comenzar por la alta dirección. Con demasiada frecuencia, los CEOs ven la IA como una “varita mágica” para reducir costos. Están atrapados en una mentalidad pospandemia de protección, en la que lo único que importa es reducir la base de costos.
Lo que se necesita es un cambio hacia una mentalidad de crecimiento, aprovechando las economías de la IA para encontrar enfoques nuevos en el mercado. En lugar de recortar personal o eliminar puestos, las organizaciones deben redefinir la forma en que trabajan los equipos. Los líderes deben identificar nuevos casos de uso y perseguir objetivos más ambiciosos.
En lugar de permitir que las personas se vuelvan redundantes, deben reciclarse y obtener resultados de ese capital humano, orientándolo hacia algo distinto y más valioso. Tu gente conoce tu negocio: debes invertir en ellos.
Ese reciclaje no puede considerarse un ejercicio puntual. Las organizaciones deben crear rutas estructuradas para el aprendizaje continuo y el desarrollo de habilidades en IA, para que los empleados ganen confianza y se adapten junto con la tecnología. Los trabajadores necesitan un aprendizaje personalizado y experiencia práctica que les ayude a pasar de la experimentación a la aplicación real.
Un nuevo mindset
Para tener éxito con la IA, se requiere una mentalidad radicalmente diferente, centrada en el crecimiento y en el cliente. Este cambio debe partir desde la alta dirección, ya sea el CIO, CDO o CTO.
Las organizaciones deben mover a las personas de realizar una tarea específica a centrarse en el crecimiento y avanzar más allá de una simple transformación digital hacia algo más amplio.
La cultura y la gestión del cambio, más allá de la tecnología, serán las que determinen a los ganadores de la próxima fase de la IA. Los líderes con visión para upskill a su personal y conducir hacia nuevas formas de trabajar verán grandes avances de productividad y posicionarán a sus empresas para el éxito futuro.
Cultura, no tecnología
La solución para la IA estancada o la falta de valor no es más IA, modelos más grandes ni más pilotos. Es una solución cultural, basada en el activo más valioso que ya tienes: tu gente.
Eso implica potenciar a los equipos existentes, no reemplazarlos, y encontrar nuevos modelos de negocio. Esto requiere upskilling del personal, reconstrucción de flujos de trabajo y una dirección comprometida que fomente las nuevas formas de trabajar.
Para construir empresas preparadas para el futuro, la cultura y la gestión del cambio tienen tanta importancia como las licencias de IA.
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Este artículo se produjo como parte de TechRadar Pro Perspectives, nuestro canal para presentar a las mentes más brillantes de la industria tecnológica actual.
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