Tecnología, Desastres y Preparación: Entrevistas y Perspectivas de una Experta en Supervivencia



En mi trayectoria profesional, las entrevistas más fascinantes no han sido con las figuras habituales, sino con personas a las que normalmente no tendría la oportunidad de acercarme en la vida diaria. Este año, esas conversaciones han involucrado a dos exagentes del FBI, pero la experiencia más reveladora podría ser la de la Dra. Sarita Robinson, conocida como “Dra. Survival”, cuyo trabajo se centra en entender por qué algunas personas logran sobrevivir a desastres con mayor eficiencia que otras.

Robinson es la protagonista de una miniserie documental de tres capítulos que aborda los eventos previos a la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., la destrucción de la ciudad romana de Pompeya y que cuenta con Tom Hiddleston como presentador. Más allá de su interpretación histórica, es su visión sobre los desastres del futuro lo que realmente captura mi atención como profesional de la información tecnológica: las implicaciones de un uso cada vez más extendido de la inteligencia artificial a nivel global.

En la era actual, mientras algunos pasan horas generando imágenes con IA o explorando las posibles vulnerabilidades de herramientas como ChatGPT, otras voces elevan la voz de alerta ante informes de seguridad preocupantes: por ejemplo, brechas entre modelos de IA y competidores tecnológicos, o la compleja intersección entre IA y seguridad global. A esto se suma un marco de amenaza más amplio, que incluye el cambio climático y sus efectos, consolidando a la IA como un tema de supervivencia en sí mismo. Pero, curiosamente, lo que más preocupa a Robinson no es la IA per se, sino un conjunto más amplio de riesgos tecnológicos y climáticos.

Antes de clasificar la IA como un desastre tecnológico, Robinson propone una definición de emergencia de supervivencia que abarca cualquier situación en la que la vida esté en juego. Puede tratarse desde una necesidad de respuesta rápida en una calle transitada hasta eventos catastróficos a gran escala como pandemias o crisis climáticas, pasando por desastres provocados por el hombre, como un ataque terrorista. En cuanto a la IA, reconoce haber visto suficientes obras de ciencia ficción para entender que existe un riesgo teórico, aunque aún es difícil predecir con precisión cómo se manifestaría ese riesgo. Su lista de posibles contingencias es amplia y, por tanto, prudente.

Uno de los temas más potentes de la entrevista llega con una reflexión sorprendente: la posibilidad de que una “pulso solar” o tormenta geomagnética pueda desactivarlo todo a gran escala, afectando telecomunicaciones, internet y dispositivos móviles. Este escenario, que podría parecer propio de la ficción, subraya la necesidad de pensar en estrategias de resiliencia que no dependan exclusivamente de la conectividad digital. Robinson destaca la importancia de mantener recursos y capacidades tanto en el mundo online como en el offline para afrontar emergencias.

Frente a estas perspectivas, ¿qué puede hacer una persona común para no sentirse paralizada por la incertidumbre? Robinson ofrece un marco práctico: estar preparado de forma activa, tomar medidas que estén bajo nuestro control y mantener la perspectiva. No se trata de construir búnkeres, sino de gestionar la seguridad emocional y la funcionalidad diaria. Un ejemplo concreto es el llamado “kit pandémico” que llevó consigo durante la pandemia: herramientas simples que, ante la crisis, proporcionaron un grado de control y redujeron el estrés y la ansiedad. La investigación sugiere que quienes habían tomado precauciones antes del confinamiento mostraron mejor salud mental y capacidad de afrontamiento.

¿Se puede crear un kit específico para una tormenta solar o para escenarios de IA? Probablemente no. Pero la idea central de Robinson —control mediante preparación y vigilancia— se aplica de manera flexible. La recomendación clave es combinar recursos en línea y fuera de línea y cultivar hábitos que fortalezcan la resiliencia cotidiana. En un mundo cada vez más interconectado, saber qué hacer, dónde recurrir y qué recursos mantener disponibles puede marcar la diferencia cuando cualquier emergencia golpea, ya sea natural, tecnológica o climática.

Para quienes trabajan en tecnología, medios y comunicación, estas conversaciones ofrecen una brújula para entender el papel de la innovación en la seguridad pública y la salud mental. La experiencia de Robinson nos invita a mirar hacia adelante con cautela informada, preparándonos para lo desconocido sin perder de vista la necesidad de mantener la humanidad y la claridad en medio de la incertidumbre.

from Latest from TechRadar https://ift.tt/rVHkj8E
via IFTTT IA