
Los últimos hallazgos de ADP en su informe People at Work 2026 muestran que la mayoría de los trabajadores siguen preocupados por el impacto de la IA en sus empleos, pese a que hoy las evidencias de cambios tangibles aún son relativamente limitadas. Este dilema entre optimismo económico y inquietud personal se convierte en un reto clave para las organizaciones que buscan mantener productividad y compromiso.
Entre las conclusiones destacadas, se observa que la seguridad en el puesto de trabajo no solo afecta la satisfacción de los empleados, sino también su rendimiento. Personas que se sienten seguras en sus roles son mucho más productivas y comprometidas: aproximadamente seis de cada diez empleados con seguridad laboral están plenamente involucrados, y alrededor de tres veces más reportan alta productividad en comparación con quienes no se sienten seguros.
El informe subraya, además, que la estabilidad percibida influye en las intenciones de continuidad laboral. Quien se siente seguro es unas dos veces más propenso a permanecer en su empresa, lo que reduce la rotación y favorece el desarrollo de capacidades a largo plazo.
Una brecha de confianza emerge cuando se observa la comunicación sobre IA. El estudio indica que la confianza varía según el tipo de rol: las personas en puestos de conocimiento muestran mayor certidumbre (aproximadamente 34% en el Reino Unido) que aquellas en roles repetitivos (alrededor de 19%). Esta disparidad resalta la importancia de una comunicación clara y una visión compartida sobre el futuro de las tareas y las habilidades necesarias.
Para los empleadores, la lección es doble. Por un lado, invertir en capacitación y re-skilling; por otro, ser transparentes sobre cambios organizativos y tecnológicos. Explicar cómo podrían verse afectadas las funciones ayuda a evitar suposiciones automáticas de pérdida de empleo y a mantener a los equipos enfocados en contribuir con confianza.
Como señaló Jeff Phipps, SVP y GM de ADP UK&NI, las organizaciones deben demostrar que existe un lugar para cada empleado en la evolución de la empresa y que habrá apoyo para transitar ese cambio. La responsabilidad de la formación recae en los empleadores, no solo en la adopción de tecnologías.
El informe también señala variaciones por tamaño de empresa y región. En general, las grandes corporaciones presentan niveles de confianza menores que las medianas, mientras que en Europa la dinámica se invierte, lo que evidencia que la brecha de comunicación y la efectividad de las estrategias de IA siguen siendo desafíos globales, no exclusivos de un mercado en particular.
En síntesis, los resultados refuerzan una idea central: la productividad y el desempeño están estrechamente vinculados a la seguridad laboral y a la claridad en la gestión del cambio. Las empresas que comunican con franqueza, invierten en habilidades y colocan al trabajador en el centro de la estrategia de IA cosechan beneficios tangibles en compromiso, rendimiento y retención. No se trata solo de implementar tecnología, sino de construir un ecosistema de aprendizaje continuo que acompañe a las personas a lo largo de la transformación.
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