
En el entorno laboral actual, la adopción de la inteligencia artificial avanza con rapidez, pero la formación adecuada para aprovecharla sigue siendo desigual. Un informe reciente de TrustedTech advierte sobre una posible «clase baja» de IA, resultado de un acceso y apoyo incoherentes a la capacitación, que podría generar una fuerza de trabajo fragmentada entre quienes tienen herramientas y orientación suficientes y quienes quedan rezagados.
La investigación señala que el 38% de los empleados se considera a sí mismos autodidactas en IA, y apenas el 23% ha recibido formación formal. Esta disparidad se agranda cuando se observa que casi la mitad de los trabajadores (47%) piensa que corresponde al empleador facilitar oportunidades de upskilling y desarrollo, mientras que el 41% critica la falta de capacitación en seguridad y protección dentro de sus lugares de trabajo. A la vista de estos números, se impone la pregunta: ¿crea la dependencia excesiva del autoaprendizaje una brecha difícil de cerrar?
Entre los hallazgos clave, destaca que el 74% de los responsables de toma de decisiones en el Reino Unido se siente confiado al usar IA en su labor, frente al 44% de los trabajadores más jóvenes. A esto se suma que la formación formal en IA no es homogénea: aproximadamente el 38% de los empleados describe su experiencia como autodidacta. La diferencia entre confianza y competencia se agranda si se observa la distribución de niveles de preparación: el 88% de los trabajadores se sitúan en los Niveles 1 y 2 (consideran la IA como una herramienta de lluvia de ideas o un asistente), mientras que solo el 12% alcanza los Niveles 3 y 4 (compartes de trabajo en equipo y flujos de trabajo del sistema).
Otra pieza clave del rompecabezas es la gobernanza y supervisión: las organizaciones que avanzan con IA suelen hacerlo gracias a una gobernanza eficaz que guía su implementación, una conclusión que se alinea con los hallazgos de TrustedTech sobre la carencia de pautas claras para los trabajadores. En palabras de Andrew McCarthy, GM para EMEA, los líderes que están a la cabeza son los que integran la IA de forma reflexiva en la operativa, fomentan la confianza entre equipos y miden el impacto real en el negocio.
Estos resultados se enmarcan en un contexto de crecientes inversiones en IA y despliegues continuos. Una perspectiva adicional de Notion revela que, si bien el 60% de los responsables de IA considera que su organización está lista para desplegar IA de próxima generación con capacidades de agente, solo el 36% de los empleados comparte esa visión de preparación. Este desajuste subraya la necesidad de un marco de gobernanza sólido y de oportunidades de desarrollo profesional que aseguren una adopción equitativa y efectiva.
La conclusión es clara: para evitar que la IA agrande la brecha entre empleados, las empresas deben priorizar la formación formal y continua, acompañada de directrices de seguridad y de un plan claro de upskilling. La experiencia de quienes lideran con responsabilidad y visión demuestra que la diferencia entre avanzar de manera sostenible y quedar rezagado depende, en gran medida, de la capacidad de las organizaciones para convertir la promesa de la IA en resultados tangibles para todos.
En un mercado laboral cada vez más impulsado por datos y automatización, invertir en desarrollo de capacidades de IA ya no es una iniciativa periférica sino un eje estratégico que permite a equipos trabajar de forma más eficiente, segura y colaborativa. Las organizaciones que logran establecer una ruta clara de aprendizaje, acompañada de gobernanza y métricas de impacto, estarán mejor posicionadas para convertir la tecnología en un habilitador de productividad y crecimiento sostenido.
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