
Mount Everest ha sido durante décadas un espejo de aventura y logro humano, pero también un recordatorio de la basura que dejó la exploración: oxígeno en bombonas, tiendas abandonadas, envoltorios y más. En este contexto, DJI ha anunciado la culminación de tres misiones en la montaña, con el protagonismo del FlyCart 100, un dron de gran capacidad de carga diseñado para transportar suministros y residuos entre el Campo Base y el Campo 1 en la vertiente sur de Nepal. Junto a él, otros dos proyectos se han movido para ampliar el alcance de la tecnología drones en entornos extremos.
El lanzamiento principal de la semana ha sido el FlyCart 100, que ha formado parte de un esfuerzo conjunto con la empresa local Airlift. En el transcurso de la temporada de ascenso 2026, el dron ha transportado un total de 10.073 kg entre los dos campamentos: 7.215 kg de suministros de escalada (bombonas de oxígeno, cuerdas y escaleras) en ascenso y 2.858 kg de residuos en descenso. De cara al futuro, se estima que el sistema pueda ayudar a eliminar alrededor de 10.000 kg de desechos por temporada desde campamentos superiores que antes no podían limpiarse de forma viable.
La magnitud de estas cifras deja claro que la problemática del desperdicio en el Everest está muy lejos de resolverse solo con esfuerzos puntuales. Según National Geographic, un escalador medio genera alrededor de 8 kg de basura durante la expedición, y con más de 600 personas que intentan la cumbre cada temporada, el reto de gestionar el residuo es considerable. En ese contexto, estas operaciones con drones buscan reducir riesgos y optimizar tiempos, además de apoyar iniciativas ambientales a mayor escala.
Rapidez y seguridad frente a la tradición
Una de las principales ventajas del FlyCart 100 no es solo su carga útil, sino también la reducción de tiempo y exposición al riesgo. Tradicionalmente, el traslado de suministros del Campo Base al Campo 1 implica que los sherpas realicen entre seis y ocho horas de caminata por el Khumbu Icefall, una zona sumamente peligrosa. El FlyCart 100 puede cubrir la misma ruta en apenas ocho minutos.
Sin embargo, la operación no está exenta de desafíos. Aunque el dron puede transportar hasta 100 kg en condiciones adecuadas a nivel del mar, la altísima elevación del Everest y las temperaturas extremas reducen notablemente su rendimiento. En las pruebas, el FlyCart 100 fue capaz de levantar hasta 47 kg a altitudes superiores a 6.300 m, con temperaturas que oscilaban entre -15°C y 5°C, condiciones que limitarían a la mayoría de drones comerciales y de helicóptero.

Además del FlyCart 100, DJI ha desplegado su Matrice 4E para mapear más de 3 km² del Khumbu Icefall con detalle de centímetro en 3,5 horas, aportando datos de alto valor para planificar rutas más seguras. En el extremo norte de la montaña, el primer dron de entrega eVTOL de DJI, el EV50, transportó equipos para medición de ozono a gran altitud, alcanzando una altitud máxima de 8.861 m, por encima de la cumbre en sí.
Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio para convertir la montaña en un entorno más seguro y más limpio, sin negar los desafíos de la limpieza histórica que persiste en sus glaciares. Aunque estas acciones no resolverán por sí solas la congestión y el legado de basura, demuestran que la tecnología puede acelerar procesos de limpieza, recopilación de datos y logística en condiciones extremas.
La colaboración con comunidades locales y organizaciones como la Nepal Mountain Association, a través de iniciativas como la “Zero Waste Initiative 2027”, subraya la intención de alinear la innovación con objetivos de conservación y seguridad en la región. El FlyCart 100 también apoyará el objetivo de transportar aproximadamente 5.000 bombonas de oxígeno entre el Campo Base y el Campo 1 cada temporada, reforzando la idea de que la tecnología puede complementar, y no reemplazar, el conocimiento y el esfuerzo humano que sostienen las expediciones en estas tierras extremas.
En retrospectiva, el historial de DJI en el Himalaya ya dejó huellas: en 2022 la Mavic 3 capturó imágenes desde la cima, y en 2024 el FlyCart 30 llevó a cabo pruebas de entrega con drones en la montaña. Este año, las misiones han llevado la discusión un paso más allá, demostrando que los drones pueden contribuir de forma práctica a la seguridad, la investigación y la gestión medioambiental en entornos extremos. Aunque el Everest seguirá enfrentando la sobrecarga de visitantes y la carga histórica de basura, estas innovaciones señalan que, con visión y cooperación, el progreso es posible, incluso en las alturas más exigentes del planeta.
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