
Un piloto y creador de contenido de Ciudad del Cabo ha establecido un nuevo récord Guinness tras mantener en el aire un dron multirotor de construcción propia durante 4 horas, 21 minutos y 39 segundos. Este logro llega tras meses de rediseños, pruebas repetidas y refacciones de ingeniería que transformaron un prototipo inicial en una aeronave de endurance oficialmente reconocida.
No se trató de una única revelación, sino de una serie de mejoras tanto en hardware como en software que, de forma progresiva, extendieron el tiempo de vuelo más allá de intentos anteriores.
Rendimiento y construcción para mayor duración
En fases anteriores, Luke Bell ya había superado el anterior umbral de endurance con una versión anterior que quedó en el aire durante 3 horas, 31 minutos y 6 segundos, aunque ese intento no fue oficialmente reconocido. En lugar de presentar ese resultado, Bell continuó afinando la aeronave con el objetivo de obtener un margen mayor y lograr el reconocimiento formal de Guinness World Records.
Entre las mejoras más notables se encontró la sustitución de montajes de dos piezas por abrazaderas en C de una sola pieza, lo que redujo el peso total en aproximadamente 26 gramos. Además, se reconstruyó la estructura del dron utilizando tubos de fibra de carbono continuos de 1,88 metros para cada brazo, eliminando puntos de conexión débiles que afectaban al diseño anterior.
El refuerzo adicional conectó los brazos frontales y se montó un sistema de sujeción personalizado para la batería de alta densidad, aproximadamente 5 kg y con una capacidad de 380 Wh/kg, manteniéndola integrada a lo largo del vuelo extendido. También se proporcionaron unas patas de aterrizaje diseñadas en 3D con juntas de poliuretano termoplástico para absorber mejor las fuerzas de impacto al aterrizar.
Ajustes de software en tiempo real para prolongar el vuelo
Sin menospreciar los avances mecánicos, las mejoras de software resultaron determinantes. Las primeras pruebas mostraron vibraciones lo bastante intensas como para interferir con las unidades de medida inercial (IMU) del controlador de vuelo. Para mitigarlas, Bell sustituyó el controlador original por un sistema Cube Orange Plus con IMUs aisladas y, además, instaló una antena externa conectada a un módulo Here4 para posicionamiento en tiempo real con precisión de 1 centímetro.
Los ajustes continuaron en el autopiloto, donde se afinaron los filtros notch para eliminar frecuencias resonantes que causaban inestabilidad y, a la vez, redujeron el consumo de energía durante el vuelo. El piloto supervisó el rendimiento en vivo mediante una conexión Wi‑Fi vinculada a un transmisor RadioMaster, lo que permitió revisar registros de potencia y configuraciones de vuelo mientras la aeronave seguía en el aire.
Los datos mostraron que el dron consumía aproximadamente 500 W en línea recta, frente a unos 450 W durante maniobras de giro, lo que llevó a cambiar la ruta a mitad de vuelo para incluir más giros. Volando a aproximadamente 5,5 metros por segundo (alrededor de 20 km/h), la aeronave regresó tras superar las 4 horas y 21 minutos y 39 segundos, para luego permanecer en modo de espera hasta agotar casi cada vatio restante.
Este hito demuestra que la duración no depende únicamente de baterías más grandes, sino de una ingeniería cuidadosa, refinamiento de software y mejoras de eficiencia.
Fuente y seguimiento
Para más detalles y visión directa del proyecto, es posible revisar el canal de Luke Maximo Bell en YouTube.
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