
En el Reino Unido, los centros de datos tienen a partir de ahora la posibilidad de solicitar un estatus de ‘importancia nacional’ que antes estaba reservado para infraestructuras críticas como la producción de energía, carreteras, ferrocarriles y cables submarinos. Esta designación, dentro del marco de NSIP (Nationally Significant Infrastructure Projects), permitiría que ciertos proyectos reciban la aprobación directamente desde el Gobierno central, evitando depender en mayor medida de las autoridades de planificación y regulaciones locales. En la práctica, esto podría acelerar significativamente los plazos de aprobación y desplazar la carga regulatoria hacia un proceso gestionado por Whitehall.
El giro llega en un momento en el que el Departamento de Trabajo y el Gobierno han eliminado el requisito legal de consulta previa para los NSIPs, una modificación legislativa que entra en vigor a finales de este mes y que, según las estimaciones, podría reducir el tiempo de tramitación de las solicitudes en hasta un año. Con la posibilidad de que los proyectos de centros de datos sean acogidos a este régimen, se abre la puerta a un desarrollo más rápido de estas infraestructuras críticas, y, por ende, a una expansión de capacidades en áreas estratégicas como la computación en la nube, IA y ciberseguridad.
Qué determina un NSIP es, en este momento, una cuestión de interpretación y proceso opt-in. No existe una guía oficial que defina de forma unívoca qué convierte a un centro de datos en NSIP. Según comentarios citados por The Register, un despacho de abogados señalo que “los centros de datos no son automáticamente consentidos como NSIPs; el régimen NSIP funciona sobre la base de la opción para desarrolladores. Un proyecto de centro de datos puede ser dirigido al régimen NSIP cuando el Secretario de Estado considera que tiene importancia nacional y cuando se cumplen los tests estatutarios”.
La visión estratégica del Reino Unido hacia la tecnología y la innovación ha llevado a la creación de hubs regionales de ciberseguridad y otros ecosistemas tecnológicos relevantes, como el hub de ciberseguridad de Cheltenham, ubicado estratégicamente cerca de la GCHQ. La designación NSIP para centros de datos podría acelerar la construcción de zonas de crecimiento impulsadas por IA, conocidas como ‘AI Growth Zones’, que acompañan a los hubs de ciberseguridad y fortalecen la capacidad soberana de IA del país. En consecuencia, es razonable anticipar que proyectos de datos de ‘importancia nacional’ podrían empezar a aflorar en distintas regiones del Reino Unido.
Además, la designación NSIP ofrece a los proyectos una asesoría previa a la solicitud, para mejorar la velocidad y las probabilidades de aprobación. Ya se han beneficiado más de 80 posibles proyectos de esta orientación. No obstante, al permitir que los proyectos eludan las normativas locales de planificación y construcción, es razonable anticipar que surjan preocupaciones de grupos locales que se oponen a proyectos en sus vecindarios (conocidos como NIMBY, por sus siglas en inglés). Aún está por ver cuán eficaz resultará la etiqueta NSIP para contrarrestar estas oposiciones a nivel local.
La Local Government Association (LGA) ha reaccionado con una postura que subraya la necesidad de no planificar infraestructuras digitales aisladas de otros sistemas críticos, como conectividad digital, energía, agua, uso de la tierra y clima. La LGA enfatiza que los ayuntamientos deben ser socios clave en el diseño y la implementación de estrategias digitales nacionales, incluyendo las AI Growth Zones, reformas de planificación y inversión en infraestructuras.
Actitud pública hacia los centros de datos en el Reino Unido y el panorama regulatorio actual
La oposición a los centros de datos en el Reino Unido no ha alcanzado los niveles observados en Estados Unidos, donde proliferan debates y temores sobre impactos en el empleo, el medio ambiente y la capacidad de suministro de energía y agua para campus de gran escala. En el Reino Unido, sondeos recientes muestran una aprobación mayoritaria de la población hacia la construcción de nuevos centros de datos: una encuesta de YouGov/Cavendish Consulting realizada a 2124 adultos británicos en noviembre de 2025 encontró que el 69% apoyaba la construcción, con 24% que apoyaba fuertemente y 45% que tendía a apoyar. En contraste, la oposición fue menor, con solo el 7% tendiendo a oponerse y 3% fuertemente opuesto. Un 21% indicó que no sabía, señalando una comprensión limitada sobre qué son los centros de datos y su relación con la IA.
Estas tendencias se ven reflejadas en encuestas posteriores, como una de SEC Newgate en junio de 2026 que reveló que el 89% de los británicos desconocía qué es exactamente un centro de datos. En cuanto a EE. UU., la oposición se ha manifestado a nivel tanto local como nacional, a menudo centrada en temores sobre pérdida de empleo por IA, daños ambientales y restricciones de capacidad local derivadas de las demandas energéticas y de agua de grandes campus.
Mirando hacia el futuro, la forma en que los nuevos centros de datos interactúen con las autoridades locales y las comunidades tendrá un peso decisivo en la opinión pública nacional en los próximos años, especialmente ahora que estos proyectos pueden evadir regulaciones locales mediante la designación NSIP. Tecnologías y políticas en evolución, junto con la capacidad de gestionar el equilibrio entre desarrollo tecnológico y sostenibilidad, definirán el tono del debate público y la aceptación social de estos proyectos a gran escala.
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