
El YouTuber Bitluni ha revelado su proyecto más reciente, una tarjeta gráfica construida a partir de una gran colección de microcontroladores RISC-V asequibles. Aunque el resultado es notable para una propuesta de bricolaje, la GPU resulta modestamente potente y, de haberse quedado solo en el diseño de PCB, probablemente habría quedado en el olvido. Sin embargo, la colaboración con una empresa de diseño de placas ha abierto una vía para explorar nuevas dimensiones de este desafío técnico.
En su canal, Bitluni (Matthias Balwierz) detalla las dificultades del proceso y cómo el proyecto casi lo saca de sus casillas. El video inaugural, que se acompaña de un contenido de alta complejidad técnica, muestra un conjunto de 8.192 microcontroladores CH570 de RISC-V operando a 100 MHz, cada uno con 12 KB de SRAM, montados en blades que atravesaron múltiples revisiones tras ser declarados los diseños como “demasiado complejos” por la empresa PCB.
Cada CH570 integra un array de LEDs, uno por cada MCU, que mapea al equivalente de un píxel QVGA. Con 8.192 MCU, se obtiene una salida de 320×200, que aunque parece modesta, ya ha impulsado a Bitluni a soñar con una versión mejorada con 32.000 MCU. Este enfoque ha iluminado una pregunta central: ¿es posible convertir una granja de MCU en una GPU funcional y eficiente?%
La conversación se amplía con la observación de que, antes del auge de la IA, el aumento de precios de las GPUs estuvo fuertemente ligado al hashing criptográfico a escala industrial. Bitluni aprovecha esta relación entre hashing y gráficos para darle un nuevo sentido al proyecto, más allá de la simple visualización de imágenes y video. Identificar el puerto serie como cuello de botella ha impulsado la búsqueda de soluciones colaborativas dentro de su comunidad, sin que ello signifique el cierre del proyecto.
Como nueva dirección, el fabricante ha explorado la idea de utilizar estos microcontroladores para tareas de hashing, descubriendo que su rendimiento excede al de un CPU de escritorio de 8 núcleos con un consumo de apenas 4 vatios. Este giro abre la posibilidad de hallar aplicaciones útiles para el enfoque DIY en ámbitos donde la eficiencia energética y la paralelización son dominantes.
En resumen, el proyecto de Bitluni no solo desafía las nociones tradicionales de qué constituye una GPU, sino que también propone una reflexión sobre la intersección entre hardware abierto, coste y creatividad. A medida que la idea evoluciona—con planes para un sistema de mayor escala y mayor potencia—quedará por ver si estas implementaciones caseras pueden inspirar soluciones innovadoras para comunidades de aficionados y profesionales por igual.
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