
La industria de centros de datos se enfrenta a una creciente presión por el consumo de agua y energía, así como a la oposición local en múltiples mercados. En este contexto, las grandes tecnológicas buscan soluciones más creativas y sostenibles para ampliar su capacidad de procesamiento. Samsung ya está explorando una vía audaz: data centers flotantes.
Samsung Heavy Industries, la división del grupo, ha planteado planes para comercializar data centers flotantes a partir de 2028, con la intención de asegurar pedidos antes de las instalaciones. La idea es colocar la infraestructura de servidores, eléctrica y de alimentación a bordo en una barcaza dedicada. En las fases iniciales, las operaciones podrían alimentarse principalmente de electricidad de la costa, aprovechando el enfriamiento natural que ofrecen las aguas cercanas y reduciendo así la necesidad de grandes infraestructuras terrestres.
Entre las alternativas de suministro energético consideradas se mencionan células de combustible de óxido sólido alimentadas con LNG y, de forma potencial, fuentes renovables como energía solar y eólica. Samsung argumenta que estas plataformas flotantes podrían entregarse con mayor rapidez que las instalaciones terrestres tradicionales, al evitar procesos de permisos prolongados y al aprovechar los procesos de fabricación naval existentes y las herramientas de construcción.
No obstante, el concepto enfrenta desafíos técnicos significativos. Entre los temas que requieren soluciones se encuentran la entrada de agua, la humedad, la corrosión del entorno marino y la estabilidad frente a mareas y corrientes. El CEO de Samsung Heavy Industries, Sung-an Choi, afirmó que estas “facilidades flotantes representan una gran oportunidad” para las industrias naval y offshore, subrayando su potencial para acelerar la adopción de capacidad de cómputo.
Las discusiones sobre data centers flotantes no son exclusivas de Samsung. Otros actores ya han explorado este camino ante el aumento de la demanda energética impulsada por la inteligencia artificial. Proyectos y pruebas previas incluyen iniciativas respaldadas por inversiones de alto perfil, como empresas y consorcios que buscan aprovechar la energía de las olas y soluciones de enfriamiento en el océano. También se han reportado acuerdos y pruebas en diversas regiones, desde Asia hasta Europa, que destacan el interés de la industria por modelos de operación fuera de tierra firme.
La posibilidad de desplegar centros de datos sobre plataformas marinas no solo responde a la limitación de espacio en zonas urbanas densas, sino que también propone un enfoque alternativo para la gestión de calor y la redundancia energética. Si se logran superar los retos técnicos y regulatorios, estos data centers podrían complementar, y en ciertos casos acelerar, la expansión de la capacidad de cómputo necesaria para servicios en la nube, IA y grandes volúmenes de datos.
Fuente de inspiración y contexto tecnológico: Se observan iniciativas que van desde proyectos submarinos y plataformas offshore hasta conceptos de operación que ya han sido probados en menor escala por grandes compañías de tecnología y construcción naval. En este escenario, la flotación de centros de datos representa una de las direcciones más innovadoras y, a la vez, una de las más desafiantes para el futuro cercano de la infraestructura digital.
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