La longevidad de las baterías en vehículos eléctricos: datos recientes y su impacto en la confianza del consumidor


Una nueva entrega de datos por parte de la empresa de analítica de baterías Recurrent ha puesto sobre la mesa cifras que generan un cambio significativo en la narrativa sobre la vida útil de las baterías de los vehículos eléctricos (EV). En promedio, un EV conserva hasta el 95% de su capacidad original tras cinco años en la carretera, lo que indica una degradación mucho menos drástica de lo que se temía en los primeros momentos de adopción masiva.

Esto se refleja también en una caída notable de las tasas de sustitución de baterías en los últimos años. Mientras que entre los modelos fabricados entre 2011 y 2016 una de cada 12 unidades requería una sustitución de la batería, para los EVs producidos a partir de 2022 esa cifra se ha reducido a apenas 0,3%. Estos avances se deben a mejoras en la química de las baterías, en los sistemas de gestión térmica y en el software de los vehículos, que permiten una mayor longevidad y un rendimiento estable a lo largo del tiempo.

El informe cita también el análisis de The Wall Street Journal, que señala que estas mejoras permiten a los EVs recorrer distancias similares a las de los motores de combustión interna sin necesidad de reemplazar la batería durante la vida útil típica del vehículo. Aun así, algunos estudios señalan que la carga rápida DC frecuente puede acelerar la degradación respecto de una carga regular desde enchufes domésticos, aunque datos de Geotab señalados por Digital Trends muestran que incluso con recargas de alta potencia, las baterías suelen retener alrededor del 89,7% de su capacidad original tras varios años.

Con estas tendencias, los propietarios de EV suelen ver que sus baterías conservan más capacidad y rango de lo esperado, incluso con un kilometraje elevado. Un ejemplo citado por The Wall Street Journal describe un Tesla Model 3 de cinco años con 247.000 millas recorridas cuyo rango estimado se mantiene a solo unos pocos kilómetros por debajo del valor WLTP original.

Análisis: la necesidad de información transparente sobre la salud de la batería en EV usados

Vista aérea de un Tesla Model 3 rojo

(Crédito de la imagen: Tesla)

A pesar de estas conclusiones, la confianza de los consumidores sigue siendo un obstáculo. Informes recientes indican que el miedo a reemplazar baterías caras continúa siendo una de las principales razones para no comprar un EV en ciertos mercados. Por ello, resulta fundamental que los vehículos eléctricos usados se anuncien con un certificado de salud de batería claro y transparente, que permita a los compradores evaluar de forma rápida y sencilla el impacto de cualquier degradación en la autonomía real.

Ya existen iniciativas de diagnósticos de batería independientes para usados, como certificaciones de Generational y Dekra en el Reino Unido, pero hay un llamado a establecer un estándar industrial más amplio. Una encuesta de Startline Finance en 2025 mostró que nueve de cada diez concesionarios de automóviles usados respaldan la necesidad de un esquema de pruebas de salud de baterías a nivel de la industria, y el 78% considera que la salud de la batería es un factor esencial para la mayoría de los compradores de EV.

En resumen, mientras las baterías de EV continúan demostrando una durabilidad superior a las primeras proyecciones, la transparencia y la estandarización de la información de salud de la batería serán claves para impulsar la confianza del consumidor y ampliar la adopción de vehículos eléctricos. Los avances tecnológicos ya están permitiendo que estos vehículos mantengan un rendimiento sólido a lo largo de años de uso, y la industria, junto con los reguladores y los minoristas, tiene la oportunidad de convertir esa realidad en una experiencia de compra más clara y segura.

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