
La tecnología de visualización 3D ha dado un paso adicional con Crysta, una firma que convierte escenas reales en modelos físicos impresos en 3D a partir de Gaussian Splats. El resultado es sorprendente: detalle sorprendente y una presencia impresionante en cualquier estantería, aunque no es barato. Este enfoque abre la puerta a convertir momentos o lugares reales en objetos tangibles, preservados en el mundo físico.
En palabras de Dany Bittel, Crysta ofreció transformar uno de sus ‘Gaussian Splats’ —en este caso, una abeja— en una representación real gracias a una impresora 3D. El proceso fue documentado en Patreon, y la consecuencia visual es, como se puede ver en las publicaciones, realmente notable.
Para quienes no estén familiarizados con el término, un Gaussian Splat es un modelo 3D de un lugar o objeto real, construido a partir de video grabado con cámara o drone. Combinando videos y cálculo de densidades, se crea una escena amplia y detallada. En artículos anteriores hemos explicado el proceso, incluyendo el uso de servicios cloud como Splatica para generar estas splats, que ya de por sí son impresionantes en su versión digital.
La novedad aquí es llevar ese modelo a un formato tangible. Crysta puede convertir un Gaussian Splat en un objeto físico mediante una impresión 3D. También es posible hacerlo mediante Neural Radiance Fields (NeRF), según el enfoque de la empresa. ¿Cómo se transforma el modelo digital en una pieza física? Según Bittel: “El Gaussian Splat se voxeliza, similar a un nivel de Minecraft. Cada voxel tiene una mezcla de tinta y puede ser más o menos transparente. Luego se imprime en una impresora 3D especial, capa por capa.”
El costo, o por qué es un lujo
El coste es, sin lugar a dudas, un factor decisivo. La suscripción a Splatica, necesaria para replicar el flujo de trabajo, puede resultar bastante onerosas, y Crysta cobra por la impresión. En la guía de precios citada, el coste para imprimir un cubo de 30 mm ronda los 140 USD, con opciones de dimensiones mayores —hasta un cubo de 300 mm— para crear una pieza con un impacto real en una habitación. Además, el envío global añade costos adicionales fuera de Estados Unidos.
El resultado, sin embargo, es una pieza de extraordinario nivel de detalle y presencia visual. Es, en palabras de Bittel, una versión moderna de la “rana atrapada en ámbar”: una recreación completamente artificial de un objeto real. Para quien valore la capacidad de capturar momentos o escenas en un objeto físico, este enfoque ofrece una experiencia única y tangible, aunque exigente en presupuesto.
En resumen, Crysta abre una vía interesante para aquellos que buscan conservar recuerdos o escenas de la vida real en forma de objetos impresos en 3D. Si bien no es una tecnología barata, la potencia de la representación y la inigualable sensación de poseer una pieza física de un mundo real hacen que valga la pena contemplar esta opción para proyectos especiales, coleccionables o regalos memorables.
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