
Un experto en memoria ha pronosticado importantes incrementos en los precios de la RAM durante este año, con evidencia que apunta a subidas de entre el 40% y el 50% en el tercer trimestre, seguido de un incremento adicional del 30% al 40% en el cuarto trimestre. Las proyecciones no se detienen allí: para 2027 se anticipa un aumento interanual del 40% al 45%, lo que sitúa los precios en niveles sumamente elevados para finales del próximo año.
Estas preocupaciones se unen a una narrativa creciente sobre una crisis de RAM que podría empeorar, sustentada por informes que destacan contratos a largo plazo entre grandes proveedores y tendencias de almacenamiento de memoria cada vez más ajustadas. Aunque algunas voces señalan un posible alivio en 2028, con desaceleración de la demanda y mayor capacidad de producción, la ruta hasta entonces parece sombría para el consumidor y para ciertos sectores industriales.
Un análisis adicional sugiere que los gigantes de la nube ya estarían asegurando aproximadamente la mitad, e incluso una mayor proporción, de la producción total de memoria, firmando contratos que implican prepagos significativos. Esta situación genera presión adicional sobre fabricantes de electrónica de consumo y puede traducirse en una oferta más restringida en el corto plazo.
Análisis: navegando entre el pesimismo y la realidad
Esta es una de las predicciones más pesimistas que se han visto en años dentro de la industria de la RAM. Subidas del 40% y luego del 30% en los dos próximos trimestres serían sorprendentes, incluso difíciles de creer para muchos actores del mercado.
Existen otras estimaciones que también señalan incrementos de precios, pero no con la misma magnitud. Por ejemplo, algunas firmas de investigación citadas señalan aumentos del 30% y, en el mejor de los casos, del 15% en los trimestres restantes, mientras que otros agentes señalan incrementalidades del 20% y 30% de forma más moderada.
Aunque estas perspectivas no son alentadoras, la visión de Jefferies —según entrevistas citadas— parece ser más alarmista que la de otros analistas. En el mundo de consumo, hay un límite práctico para las subidas: una vez que los precios se vuelven insoportablemente altos para el gasto cotidiano, los compradores reducen notablemente su actividad. ¿Hasta dónde pueden subir realmente los precios de RAM antes de que esa resistencia del consumidor se haga visible? Esa es la pregunta clave.
Además, existen señales de que los reguladores y productores chinos podrían no acelerar una corrección significativa de la oferta fuera de Asia en el corto plazo, lo que refuerza la idea de un cuello de botella sostenido. En paralelo, incluso memorias antiguas como DDR2 han mostrado recuperaciones de demanda en ciertos escenarios, lo que añade complejidad a la dinámica de precios.
Como apunta una cobertura de The Verge sobre las condiciones de adquisición de RAM, la dificultad para negociar con proveedores de memoria ha afectado incluso productos como las Steam Machines, subrayando la presión de suministro y costo en el mercado de hardware de consumo.
A la luz de estas señales, la crítica que ha emitido el líder de Nvidia sobre la persistencia de la crisis de RAM durante varios años resulta especialmente pertinente. Sin embargo, también es razonable pensar que, a medio plazo, la demanda podría moderarse y que la inversión en capacidad de producción finalmente impulse una estabilización o una caída gradual de precios hacia 2028.
Para aquellos que actualmente buscan componentes, como una nueva laptop o un MacBook, conviene considerar adquirirlos antes de que las tensiones de precios se intensifiquen aún más. Preparar una compra informada ahora podría amortiguar el impacto de futuras alzas en RAM y otros componentes clave.
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