Soberanía digital en Europa: por qué la confianza en la infraestructura tecnológica importa para las empresas


La dependencia de proveedores tecnológicos estadounidenses y la creciente preocupación por la privacidad están redefiniendo la forma en que las empresas europeas se relacionan con sus clientes. Un estudio reciente de Proton, basado en 3,000 consumidores de Reino Unido, Francia y Alemania, revela que la infraestructura digital de una empresa ya no es un asunto meramente operativo; es parte de la marca y de los valores que los clientes esperan ver respaldados por la responsabilidad en privacidad y seguridad.

Entre las conclusiones clave se destaca que cuatro de cada cinco consumidores europeos evitan activamente a grandes firmas tecnológicas estadounidenses por motivos de privacidad, y que la seguridad de los datos y la vigilancia son prioridades por encima de precio o calidad. Además, las redes sociales y el almacenamiento en la nube figuran entre las áreas de mayor interés y preocupación para los consumidores.

El informe de Proton señala que la mayoría de los encuestados consideran que las infraestructuras tecnológicas de una empresa reflejan su identidad y sus principios. En este contexto, casi la mitad de los encuestados (45%) está dispuesta a evitar empresas que almacenen datos de clientes con firmas estadounidenses. Esta preocupación se alinea con datos del Eurobarómetro de la Comisión Europea, que indica que el 58% de los ciudadanos estarían dispuestos a cambiar a un proveedor de servicios digitales basado en la UE, incluso si ello implicara pagar más.

El análisis subraya que la dependencia de hyperscalers estadounidenses como AWS, Microsoft, Google y Meta ya no se percibe como una decisión neutral. Las preocupaciones sobre la privacidad, la vigilancia y la dependencia geopolítica están ganando terreno entre los clientes de la región. En particular, los servicios de redes sociales (48%), correo electrónico (46%), mensajería (40%) y otros servicios de comunicaciones personales son vistos como los más expuestos, seguidos por el almacenamiento en la nube (38%) y los navegadores (31%).

Además, dos tercios (65%) creen que las pequeñas empresas europeas deberían priorizar proveedores tecnológicos europeos por encima de los estadounidenses, no solo para apoyar a actores locales, sino para fortalecer la soberanía tecnológica y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.

La preocupación por la dependencia de Big Tech es notable: el 83% de los encuestados expresa inquietud respecto a la concentración del mercado en relativamente pocos hyperscalers. El análisis atribuye este cambio de actitud a tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Europa y a debates continuos sobre leyes de vigilancia que limitan las opciones soberanas para proveedores.

Un foco específico es la CLOUD Act, que permite a las autoridades estadounidenses acceder a datos almacenados por empresas tecnológicas estadounidenses, incluso si están ubicados en centros de datos en Europa. La utilización de datos de clientes para entrenar modelos de IA por parte de grandes tecnológicas también genera inquietudes sobre la finalidad y el alcance de ese uso.

La soberanía digital habla alto y claro a los consumidores

En este marco, tres cuartas partes de empresas europeas cotizadas dependen de proveedores tecnológicos estadounidenses, lo que resalta la magnitud del fenómeno observado. En términos de participación de mercado, Google y Microsoft dominan el sector de productividad de oficina, y Amazon, Microsoft y Google suman alrededor del 66% del mercado de la nube. En contraste, los proveedores europeos representan colectivamente solo el 15% del mercado europeo de nube, según el informe completo de Proton.

El ejecutivo de Proton, Raphael Auphan, señala que “comprar tecnología de EE. UU. solía parecer una decisión fácil”, pero ahora reconoce que conectar esa dependencia con las expectativas de los consumidores crea un costo comercial y una vulnerabilidad. Las tensiones y la crítica a la regulación estadounidense alimentan la necesidad de alternativas más cercanas y soberanas para Europa.

En palabras de la política europea, la cooperación tecnológica local es vista como una solución estratégica. Aunque la migración completa desde hyperscalers estadounidenses no es inmediata, la aparición de iniciativas para facilitar transiciones, como herramientas de migración con interrupciones mínimas, sugiere que el cambio puede acelerarse con el tiempo, a medida que se desarrollen soluciones regionales más robustas.

Logotipo de Google junto a texto sobre seguridad y soberanía digital

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