
La exploración lunar está entrando en una nueva era de autonomía energética. En el NASA Glenn Research Center de Cleveland, un equipo liderado por el ingeniero principal Dr. Kerrigan Cain está probando un sistema de combustible regenerativo que podría cambiar la forma en que se almacena y se gestiona la energía en misiones a la Luna y, potencialmente, a Marte. Este desarrollo no solo promete una mayor densidad energética y un peso reducido, sino que también ofrece la capacidad de operar durante noches lunares largas y frías, cuando la recarga desde la Tierra no es viable.
El sistema, comparable en tamaño a un sedán, funciona como una batería recargable: al generar energía, combina hidrógeno y oxígeno para producir agua, calor y electricidad; cuando hay demanda, descompone el agua nuevamente en hidrógeno y oxígeno para reacondicionarse, todo en la superficie lunar. Los investigadores destacan que esta tecnología es especialmente adecuada para hábitats, exploración con vehículos rovers y otros subsistemas críticos previstos por el programa Artemis. Desarrollar una presencia humana sostenible en la Luna requiere soluciones de energía y almacenamiento que se integren con las necesidades de las misiones, y las celdas de combustible regenerativas encajan perfectamente en ese rompecabezas.
La prueba de este sistema es el resultado de más de cinco años de trabajo, con el diseño y montaje realizados en NASA Glenn. Las pruebas iniciales en 2025 permitieron entender la dinámica básica de la tecnología y realizar modificaciones. Ahora, el equipo se encamina a operar el sistema completo y almacenar por primera vez el hidrógeno y el oxígeno generados durante la recarga. El objetivo es recopilar datos esenciales, identificar desafíos adicionales y avanzar aún más hacia una misión lunar.
En un día de prueba típico, los investigadores aseguran las gruesas puertas del recinto de prueba, se trasladan a una sala de control cercana y ejecutan el sistema de forma remota. Una vez iniciado, el sistema puede operar de manera autónoma, reduciendo la necesidad de intervención directa y optimizando la eficiencia energética durante experimentos complejos.
En palabras de Cain, “estas pruebas generarán datos cruciales y cada jornada es emocionante. El interés en la tecnología de celdas de combustible es tan alto que es fácil levantarse cada mañana con la certeza de que debemos avanzar para estar listos para Artemis”. La experiencia de trabajar con una tecnología tan compleja es al mismo tiempo gratificante y desafiante, y sus efectos potenciales se extienden más allá de la sala de pruebas, influyendo en las futuras misiones de exploración profunda.
La colaboración entre NASA y la industria es fundamental para lograr una presencia sostenible en la Luna. El proyecto de Celdas de Combustible Regenerativas está financiado por el Space Technology Mission Directorate, gestionado en Langley Research Center en Virginia, y representa un paso significativo hacia sistemas de energía más eficientes y resilientes para la exploración humana de largo plazo.
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