Linux crea usuarios vagos y pusilánimes (Opinión)

Linux crea usuarios vagos

Hace tiempo vengo expresando en este venerable blog la idea de que Linux se volvió aburrido. Voy a subir la apuesta y afirmar que está creando usuarios vagos y pusilánimes.

Lo del aburrimiento es porque, a diferencia de lo que ocurre con Windows, Android o macOS hace tiempo que no hay novedades que provoquen que los usuarios esperemos ansiosos una nueva versión mientras vertimos opiniones a favor o en contra en las redes sociales. La mayor parte de los problemas de seguridad que se reportan son descubiertos por investigadores y solo pueden explotarse en condiciones que difícilmente se den en la vida real. De la excepción que nos enteramos estos días me ocupo más abajo.

¿Por qué Linux crea usuarios vagos y pusilánimes? Mi experiencia

Cuando empecé a usar Linux en el año 2006 había un núcleo duro pero pequeño de usuarios que se oponían a todo lo que hicieran las distribuciones más amigables. Aunque las distribuciones de la época eran bastante más fáciles que en los 90 e incluso llegué a comprar un escáner que traía en su cedé el driver para Red Hat Enterprise Linux, todavía había ocasiones en las que para hacer funcionar algo había que buscar en páginas y páginas de resultados en Google y teclear bastante en la terminal. Con el correr del tiempo esa necesidad se fue haciendo menor.

Incluso, en otro lugar llegué a escribir una sección llamada irónicamente «Windows es fácil y Linux es difícil» en la que sostenía todo lo contrario. Recopilaba situaciones en las que Linux permitía hacer algo con muy poca o ninguna configuración mientras que Windows obligaba a la descarga de controladores y al uso de la línea de comandos. Recuerdo el caso de una impresora láser de HP y la creación de un pendrive de instalación de Windows 7 para lo que en ese entonces no había herramientas gráficas.

El modem y la webcam

Volví a acordarme de esa sección al principio del mes pasado cuando la conexión ethernet de mi modem comenzó a fallar y tuve que conectarlo al puerto usb. Linux estableció la conexión enseguida mientras que Windows me pidió los controladores. Como solo uso Windows para un par de cosas puntuales, no me molesté demasiado, en último caso, siempre podía descargar lo que necesitara en Linux y guardarlo en un disco externo o usar el móvil como modem alternativo. De todas formas, algunos días después decidí sacudirme la pereza y descargar los drivers. Cuando quise instalarlos, Windows me impidió hacerlo porque no estaban firmados.

El Diego del año 2006 no hubiera parado hasta dejar el tema solucionado. El Diego del 2021 recién un mes después cayó en la cuenta de buscar en Google «Cómo instalar drivers sin firma en Windows 10». La consulta era tan frecuente que Google autocompletaba la frase. Y, el primer resultado traía la respuesta. Pero, como en Linux no había ese problema, no tenía incentivos para buscar una solución.

Buscando sacudirme de mi pereza, decidí que necesitaba un desafío linuxero. Tengo un clon barato de la GoPro que además funciona como webcam (O al menos funcionaba en Windows, nunca había conseguido hacerla andar en Linux) Para probar la conecté y, parece que en alguna actualización del kernel, agregaron los drivers porque funciona perfectamente.

Mi punto es este. Cuando Linux nos obligaba a investigar y hacer las cosas manualmente, nos permitía aprender al mismo tiempo como funcionaba todo, entender las consecuencias de los errores y desarrollar la pasión por investigar. Desde que se hizo más fácil, nos estamos conformando con lo que nos dan, limitándonos a escribir comandos o apretar botones sin detenernos a pensar por qué hacemos lo que hacemos y sin incentivos para probar programas o distribuciones nuevos.

Que quede en claro que de ninguna manera propongo renunciar a las dos últimas décadas de evolución de Linux. Sería tan absurdo como escribir un artículo proponiendo boicotear los supermercados y volver a cazar nuestro alimento. De lo que se trata, siguiendo con la analogía, es que, así como los gimnasios y las dietas surgieron para paliar las consecuencias de la vida sedentaria provocada por las comodidades modernas, tenemos que volver a encontrar alternativas para volver a ser usuarios activos en lugar de meros apretadores de botones.

Hay que decir que esta situación no se da solo con usuarios domésticos. Tambien, pasa mucho en el ámbito corporativo como demostró el caso de Apache Log4J, una solución de inicio de sesión de código abierto muy usada por centenares de proyectos con miles de usuarios. Hasta que un ingeniero de Alibaba se dio cuenta, nadie lo había detectado y, eso que estaba instalada en casi todos los servicios web escritos en Java.

Y, el motivo está claro y ya lo advirtió el desarrollador finlandés Baldur Bejarnason

El software de código abierto es una palanca estratégica para las grandes empresas tecnológicas. Financian cuando ayuda a su negocio principal y dejan de hacerlo cuando no lo hace. El alojamiento en la nube, lentamente, ha estado marcando el comienzo de una era de extracción, donde las empresas de tecnología se dirigen específicamente a proyectos de código abierto en el lado del servidor que pueden aprovechar con poca inversión. Amplias secciones de software del lado del servidor están infrafinanciadas.

En otras palabras, en aquello en lo que no pueden rentabilizar o sacar una ventaja competitiva, las empresas descargan soluciones de código abierto como si fueran un adolescente bajándose un juego gratis. No revisan ni mejoran lo que instalan.

 

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