Reviviendo una vieja notebook con Debian y Raspberry Desktop

 

Reviviendo una vieja notebookPodría haber sido una de esas historias de amor que el cine nos asesta por San Valentín. Una chica que creía haber sido abandonada para siempre, encuentra a un chico  que saca lo mejor de ella y le da una nueva vida. Solo que fue una semana después de San Valentín y la chica es una vieja notebook. En cuanto al chico es Debian Buster con el escritorio de Raspberry Pi.

Hace tiempo que tengo ganas de tener un Chromebook, no como aparato si no como concepto. La idea de un equipo con un sistema operativo liviano con no mucho más que un navegador que sirva para conectarse con aplicaciones online. Lo único que en lugar de Google, se trataría de mi propia instalación de Nextcloud.

La hija de un amigo desechó una vieja notebook Compaq Presario CQ40300LA, oportunidad que aproveché al vuelo. Las características del equipo son:

  • Pantalla LCD de 14.1 pulgadas
  • Microprocesador Intel Celeron 585 a 2,16 GHz
  • Placa de video Intel Graphics Media Accelerator 4500M (integrada)
  • Memoria RAM DDR2 de 1Gb
  • Disco rígido de 160Gb
  • Grabadora de DVD
  • Parlantes Altec Lansing
  • Webcam con microfono
  • Sistema Operativo Windows Vista
  • Batería de Litio-Ion de 6 celdas (47Whr)

De más está decir que lo primero que hice cuando tuve la notebook en mi poder fue deshacerme de Windows Vista. Como hasta que compre una batería nueva el proyecto de Chromebook está aplazado, quise probar con una distribución completa que funcionara en equipos ligeros.

Reviviendo una vieja notebook

Comencé por probar alguna de las distribuciones derivadas de Manjaro, pero,el instalador fue inflexible con la cantidad de memoria RAM y se negó a seguir adelante.

Luego probé con Lubuntu 20.10. En este caso la instalación fue sin problemas, lo mismo que el arranque. Había dos inconvenientes. Soy muy corto de vista y me costaba mucho ver los menúes. Por otra parte tuve que instalar Chromium porque al intentar abrir cualquier página con Firefox se congelaba el sistema.

El siguiente de la lista fue Linux Mint 20.1 con escritorio XFCE. La instalación fue como la seda, y el funcionamiento una vez instalado, fue simplemente perfecto.

Pero, no hubo química. No se trataba de un equipo que tuviera ganas de utilizar si no era necesario. Solo conectaba la computadora para actualizar el sistema operativo.

Amor a primera vista

Alguna de las cuentas que sigo en Twitter comentó sobre una versión del sistema operativo de la Raspberry Pi creada para equipos de escritorio.

Sobre la base de Debian Buster, la distribución proporciona el escritorio de Raspberry Pi OS, así como la mayoría del software que viene con Raspberry Pi OS, para cualquier ordenador PC o Apple Mac. Aunque la imagen que se descarga sirve tanto para 32 como 64 bits, el instalador de programas te permitirá elegir para que arquitectura quieres instalarlos.

El medio de instalación se puede crear con cualquiera de las herramientas habituales. Si usas un pendrive, cuando arrancas tendrás la opción de iniciar en modo live con persistencia o sin persistencia. (Usando la persistencia puedes conservar los cambios que hagas en el medio de instalación y se cargarán cada vez que lo inicies.

Si no hubiera visto que venía con Windows Vista e instalado personalmente Raspberry Pi Desktop, hubiera podido jurar que este fue el sistema operativo que vino de fábrica. La integración es tan perfecta que incluso funciona el botón de apagado, cosa que con ninguna de los otras dos distribuciones Linux que probé pasaba.

Tanto la red WiFi como la cámara web funcionaron a la primera. El desempeño del escritorio tanto en modo live como una vez instalado es completamente fluido. De hecho, tuve cinco pestañas de Chromium abiertas sin ningún problema.

La interfaz gráfica recuerda mucho a la del viejo GNOME. Una barra superior que te da acceso al menú de aplicaciones, al navegador y al administrador de archivos en su lado izquierdo. Del lado derecho el reloj y los indicadores.

Entre la selección de software encontramos viejos conocidos; LibreOffice, el reproductor de video VLC y el navegador Chromium. Además, se incluyen una selección de entornos de desarrollo para Python y Java y un emulador de circuitos integrados.

Desde el Centro de software puedes agregar varios títulos de los disponibles para GNOME y KDE.

Un punto en contra es que no está completamente traducido, por lo que el nombre de las carpetas y el menú de algunas aplicaciones permanecen en inglés.

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