Por qué un buscador administrado por el Estado no es una idea factible

Por qué un buscador

Más temprano les comentaba la propuesta de una legisladora del partido verde australiano de que el Estado administre su propio buscador como reemplazo a Google. Sin embargo, por muy atractiva que suene la propuesta, puede no ser tan fácil de poner en práctica.

El escenario

Todo comenzó cuando la Comisión de la Competencia y los Consumidores decidió enviar un proyecto de ley que establece un procedimiento de arbitraje. Este procedimiento es voluntario para los medios de comunicación  tradicionales pero obligatorio para las empresas de tecnología. El objetivo es nivelar el campo de juego haciendo que el buscador y Facebook (los destinatarios de la norma) negocien con los medios formas de compensación por el uso del contenido y las formas en que los cambios en el algoritmo de indexación afectan al posicionamiento.

En verdad Google tampoco se quedó quieta y mientras amenazaba con irse ya se apresuró a negociar con algunos editores. Por el lado del gobierno decidieron tenderle una mano a los competidores, especialmente a Bing.

La propuesta verde

Por su lado, el partido de centroizquierda conocido como los verdes hizo su propia propuesta. En un comunicado de prensa escribieron:

La amenaza de Google de abandonar Australia demuestra que no podemos depender de las empresas para proporcionar servicios esenciales como el acceso a la información en línea. Esta es una oportunidad para que el gobierno investigue la creación de un motor de búsqueda de propiedad pública que podría ser la puerta de entrada a Internet para los australianos. Esto significaría que los australianos podrían buscar en Internet con la tranquilidad de que sus datos no se venden a anunciantes y empresas.

Internet es un servicio esencial para la mayoría de los australianos. Actualmente, el acceso a Internet está controlado por un pequeño número de empresas muy poderosas. No deberíamos buscar otro gigante extranjero para llenar el vacío de Google, ya sea Microsoft o cualquier otro, ya que seguirán lucrándose con los datos de los australianos y estarán en deuda con los intereses de los accionistas. Un motor de búsqueda independiente y de propiedad pública sería un paso importante para restaurar un Internet libre y abierto.

Por qué un buscador administrado por el Estado no es una propuesta factible

En el papel la propuesta verde suena genial:

Un motor de búsqueda de propiedad pública que rinda cuentas al público y no a los accionistas podría establecerse con las mejores prácticas mundiales de privacidad de datos para garantizar que los usuarios son dueños de sus propios datos y tienen control sobre los datos que se recogen sobre ellos y cómo se utilizan.

Pero, para los especialistas hay bastantes obstáculos a tener en cuenta

En principio, el funcionamiento de un buscador es bastante sencillo. uno escribe una palabra o frase y recibe un listado de sitios web relacionados con la búsqueda. Pero, ¿Cómo se determina cuales son los sitios web relevantes y en que orden se muestra?

Los buscadores principales determinan los resultados en función de diferentes parámetros incluyendo ubicación, búsquedas anteriores, búsquedas realizadas por otros usuarios del mismo tema, etc.

Además deben tenerse en cuenta las peculiaridades del idioma; sinónimos, palabras con diferentes significados, errores de tipeo y faltas de ortografía. Y, no olvidemos las particularidades del idioma inglés de escribir de una forma y pronunciar de otra.

Indexado y búsqueda

Google lleva más de dos décadas perfeccionando su algoritmo. Aunque, es cierto que hay soluciones de código abierto que los australianos podrían adoptar para ahorrarse trabajo, pasará tiempo para que alcance el mismo nivel de calidad.

Pero, una vez que tengas el algoritmo se presenta otro problema. Completar la base de datos. Sin dudas, el gobierno australiano puede obligar a todos los sitios con dominio local a registrarse en el buscador, pero, no podrá hacer nada con los sitios de otros países. Por lo tanto, el hipotético buscador australiano deberá implementar un mecanismo para rastrear la World Wide Web e indexar su contenido.

Y, por si fuera poco, deberá mostrar los resultados con rapidez. Desde Argentina Google tardó menos de 1 minuto en recuperar los 98000 resultados de la búsqueda «LinuxAdictos» Sin dudas hablamos de una inversión en hardware considerable.

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