Estudiante denuncia problemas de privacidad en software. Lo acusan de violar derechos de autor

Denuncia problemas de privacidad

Proctorio es una empresa de software que comercializa una plataforma que garantiza que los estudiantes no hagan trampa en los exámenes a distancia. Se trata de una herramienta utilizada por muchas instituciones académicas de Estados Unidos entre las que se encuentra la Universidad de Miami. Es a esta universidad a la que asiste un estudiante llamado Erik Johnson quién descubrió varios problemas de privacidad y decidió comentarlos en Twitter.

Sonríe. Te estamos viendo

A raíz del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio decretado en muchos países como respuesta a la Covid-19, muchas instituciones debieron salir a improvisar soluciones que les permitieran seguir funcionando. Y, aunque el software de vigilancia remota ya existía, sus ventas se dispararon cuando la cantidad de estudiantes que tuvieron que hacer exámenes y pruebas desde casa aumentó exponencialmente. Las instituciones educativas decidieron confían en el software de supervisión para evitar las evaluaciones.

Los estudiantes tienen que instalar el software de supervisión que elija su escuela o universidad otorgando al administrador del examen un acceso importante a su computadora incluyendo sus cámaras web y micrófonos, para monitorear su actividad y detectar posibles trampas.

Denuncia problemas de privacidad y lo acusan de violar derechos de autor

Como si no tuviera suficientes cuestionamientos por las presuntas faltas de imparcialidad a la hora de aplicar los términos y condiciones, Twitter le envió a Erik un correo electrónico anunciándole que que tres de esos tweets habían sido eliminados de su cuenta en respuesta a una solicitud de Proctorio presentada en virtud de la Digital Millennium Copyright Act.

Según la Wikipedia:

La Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (en inglés Digital Millennium Copyright Act o DMCA) es una ley de derechos de autor de Estados Unidos que implementa dos tratados del año 1996 de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual).
Esta ley sanciona no solo la infracción de los derechos de reproducción en sí, sino también la producción y distribución de tecnologías que permitan saltar las medidas de protección de derechos de autor (comúnmente conocidas como gestión de derechos digitales o DRM por sus siglas en inglés). Además incrementa las penas para las infracciones de los derechos de autor en Internet.

Johnson pudo analizar las extensiones que los estudiantes tienen que instalar en el navegador Chrome y publicó sus conclusiones. En los tweets cuestionados describía bajo qué circunstancias la plataforma cancelaría el exámen de un estudiante si detectaba signos de posibles trampas, Por ejemplo cambiar el proveedor de Internet, hacer movimientos oculares sospechos o clicks anormales. También incluyó enlaces a fragmentos de código que subió a Pastebin.

Proctorio ya recibió varios cuestionamientos por su plataforma debido a la exigencia de determinados requisitos de software y, a que el software de reconocimiento facial no detecta los tonos de piel más ocura Y, no parece que le gusten mucho las críticas

La empresa presentó una demanda contra el investigador de seguridad Ian Linkletter, especialista en tecnología de aprendizaje de la Universidad de British Columbia, después de que este criticara en Twitter el software de la empresa.

Consultada por la prensa, la respuesta de la firma a través de su empresa de relaciones públicas fue:

La afirmación del Sr. Johnson de que tiene derecho a reproducir el código porque pudo descargarlo simplemente no es cierta. Independientemente de su capacidad para descargar los archivos, siguen estando protegidos por la Ley de Derechos de Autor. Además, si el Sr. Johnson hubiera mirado los archivos que descargó, habría visto los múltiples avisos de derechos de autor en el encabezamiento de cada archivo que declaran expresamente que el código es propiedad de Proctorio»

Por su parte, un portavoz de la Electronic Frontier Foundation afirmó:

Esto es realmente un ejemplo de libro de texto de uso justo. Lo que Erik hizo, publicando extractos del código de Proctorio que mostraban las características del software que criticaba, no es diferente de citar un libro en una reseña. El hecho de que sea código en vez de literatura no hace que el uso sea menos justo.»

Ante la intervención de EFF, Twitter que parece hacerle caso al que lo presiona más fuerte, decidió restaurar los tweets con la excusa de que el reclamo de violación de derechos de autor no estaba completo.

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