Liderar en la era de la inteligencia artificial: la propuesta de Otto Scharmer


La inteligencia artificial está transformando el trabajo, la economía y la manera en que circula la información. Pero, para Otto Scharmer, profesor sénior del MIT, el desafío no consiste únicamente en desarrollar tecnologías más potentes: también exige repensar cómo lideramos, innovamos y tomamos decisiones colectivas.

En conversación con WIRED en Español, Scharmer plantea una pregunta clave para este momento: ¿cómo podemos orientar el cambio tecnológico hacia un futuro que beneficie a las personas y al planeta? Su enfoque invita a mirar más allá de la eficiencia y a prestar atención a las condiciones que hacen posible una transformación significativa: la calidad de la escucha, la capacidad de aprender y la participación de quienes suelen quedar al margen de las decisiones.

### Liderar desde la escucha

En muchas organizaciones, el liderazgo se asocia con anticipar problemas, fijar objetivos y ejecutar planes. Scharmer propone ampliar esa mirada. Frente a un entorno marcado por la incertidumbre, liderar también supone observar lo que está cambiando, escuchar distintas perspectivas y crear espacios para que surjan nuevas posibilidades.

La idea no es abandonar la estrategia, sino reconocer que los desafíos complejos rara vez se resuelven con respuestas prefabricadas. Cuando la inteligencia artificial modifica procesos y profesiones a gran velocidad, las instituciones necesitan aprender mientras actúan. Eso implica involucrar a trabajadores, comunidades y otros grupos afectados, en lugar de limitar las decisiones a un pequeño círculo de especialistas.

### Innovar con propósito

La innovación suele medirse por la velocidad de desarrollo o por el potencial comercial de una herramienta. Sin embargo, la adopción de la IA también plantea preguntas sobre sus consecuencias: quién obtiene sus beneficios, quién asume sus costos y qué necesidades humanas quedan atendidas o desatendidas.

Para Scharmer, repensar la innovación significa conectar la experimentación tecnológica con una comprensión más amplia del contexto social. No basta con preguntar qué puede hacer un sistema; también conviene preguntarse para qué se utiliza, a quién sirve y qué tipo de futuro contribuye a construir.

### Democracia ante la automatización

La expansión de la IA también pone a prueba las instituciones democráticas. Los algoritmos pueden influir en la información que vemos, en decisiones que afectan nuestra vida y en la distribución de oportunidades. En ese escenario, la transparencia y la rendición de cuentas no son asuntos técnicos secundarios: son condiciones para que las personas puedan comprender y cuestionar el poder que se ejerce mediante estas herramientas.

Repensar la democracia, desde esta perspectiva, requiere fortalecer la participación y la capacidad colectiva para deliberar sobre el rumbo de la tecnología. La pregunta no es solo cómo regular la inteligencia artificial, sino cómo asegurar que las decisiones sobre su desarrollo y uso reflejen intereses más amplios que los de quienes la crean o la financian.

La conversación con Scharmer apunta, en última instancia, a una dimensión humana del cambio tecnológico. La IA puede ampliar capacidades y abrir oportunidades, pero sus efectos dependerán de las decisiones que tomen personas e instituciones. En la era de la automatización, el liderazgo quizá consista menos en controlar el futuro y más en crear las condiciones para imaginarlo y construirlo en conjunto.
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