
Una encuesta de ChildFund México reveló que el 67% de las personas participantes considera que la desatención de madres, padres y otros cuidadores es la principal causa de la violencia digital. El dato pone de relieve una preocupación importante: la protección en línea también depende del acompañamiento que niñas, niños y adolescentes reciben en su entorno cercano.
Esta cifra refleja la percepción de quienes respondieron la encuesta; por sí sola, no demuestra que la falta de atención sea la causa única o directa de la violencia digital. En estos casos intervienen diversos factores, como el comportamiento de quienes agreden, las condiciones de las plataformas, la desigualdad y la falta de herramientas para reconocer y reportar situaciones de riesgo. Aun así, el resultado invita a conversar sobre el papel que pueden desempeñar las personas adultas.
Acompañar no significa vigilar cada interacción ni prohibir el acceso a internet. Implica generar confianza para que niñas, niños y adolescentes puedan hablar de lo que viven en línea sin temor a ser culpados o castigados. También supone interesarse por las aplicaciones que utilizan, acordar medidas de seguridad adecuadas a su edad y enseñarles a proteger su información personal, reconocer conductas dañinas y pedir ayuda.
Cuando ocurre una situación de violencia digital, es importante escuchar con calma, tomar en serio lo que la persona cuenta y evitar responsabilizarla. Según el caso, puede ser útil guardar evidencia, bloquear o reportar la cuenta involucrada y buscar apoyo de la escuela, de profesionales o de las autoridades competentes.
La prevención requiere esfuerzos compartidos entre familias, escuelas, plataformas, instituciones y comunidades. El resultado de la encuesta de ChildFund México ofrece una oportunidad para reforzar el diálogo y el acompañamiento: construir entornos digitales más seguros comienza por escuchar, orientar y actuar de manera oportuna.
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