La científica peruana que protege a las abejas sin aguijón gana el Premio Rolex 2026: infancia, desafíos y la preservación de conocimientos ancestrales


La ciencia a veces parece un viaje distante, pero para muchos investigadores latinoamericanos es un camino de persistencia, creatividad y compromiso con comunidades que también dependen de la biodiversidad que nos rodea. En esta edición, una destacada científica peruana fue reconocida con el Premio Rolex 2026 por su trabajo dedicado a proteger a las abejas sin aguijón, especies clave para la polinización y la salud de ecosistemas agrarios y silvestres. En una entrevista para WIRED en Español, la científica comparte dimensiones de su trayectoria que ayudan a entender el contexto de su investigación y su impacto social.

Infancia como semilla de curiosidad. Nacida en un entorno en el que la relación con la naturaleza era cotidiana, la curiosidad por entender las dinámicas entre insectos, plantas y comunidades humanas se despertó temprano. Sus relatos de infancia revelan una curiosidad que no solo indagaba en el porqué de las cosas, sino en las posibles soluciones para problemas reales que afectaban a su comunidad. Este trasfondo educativo y cultural fue determinante para su enfoque interdisciplinario, que integra ecología, biología molecular y políticas públicas orientadas a la conservación.

Obstáculos de hacer ciencia desde América Latina. La entrevista aborda con franqueza los desafíos históricos y estructurales que enfrentan las científicas en la región: financiamiento limitado, brechas entre investigación y aplicación práctica, y la necesidad de construir redes de colaboración que trasciendan fronteras. A pesar de estas trabas, la científica ha sabido convertir obstáculos en oportunidades, participando en proyectos que conectan laboratorios con comunidades locales, y articulando agendas que exigen mayor visibilidad de las investigaciones que nacen fuera de los grandes centros internacionales. Su experiencia enfatiza la importancia de iniciativas que faciliten el desarrollo de capacidades locales, el acceso a equipamiento básico y la formación de nuevas generaciones de investigadoras.

Protegiendo a las abejas sin aguijón. El enfoque de su trabajo se centra en una especie de abeja nativa de la región que desempeña un papel crítico en la polinización. Las abejas sin aguijón, a menudo subvaloradas, enfrentan amenazas que van desde cambios en el uso de la tierra hasta impactos del cambio climático y la introducción de patógenos. La investigación de la ganadora se orienta a entender sus hábitos, su salud y las condiciones que permiten su convivencia sostenible con la producción agroindustrial. Los resultados que ha obtenido ofrecen estrategias prácticas para agricultores y comunidades, al tiempo que fortalecen políticas de conservación que valoran la biodiversidad local.

Una preocupación por los conocimientos ancestrales. En la conversación con WIRED en Español, la científica resalta la importancia de preservar saberes tradicionales vinculados a la apicultura y a la gestión de recursos naturales. Estos conocimientos—transmitidos de generación en generación—proporcionan herramientas complementarias para la conservación de las abejas y para la resiliencia de comunidades que dependen de la biodiversidad. La autora subraya que el futuro de la ciencia en la región no pasa solo por la generación de datos, sino por una valoración equilibrada de saberes científicos y saberes culturales, y por un proceso de co-creación que integre perspectivas diversas.

Impacto y proyección. El reconocimiento otorgado por el Premio Rolex 2026 no solo celebra una trayectoria individual, sino que también visibility las investigaciones que emergen desde contextos regionales para enfrentar dilemas globales como la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria. La ganadora propone modelos de cooperación entre universidades, comunidades agrícolas y agencias gubernamentales que pueden replicarse en otros países con realidades similares. Su trabajo invita a repensar la manera en que se diseñan las estrategias de conservación: desde lo local hacia lo global, con una agenda que pone a las personas y a los ecosistemas en el centro.

Conclusión. Este recorrido de una científica peruana que protege a las abejas sin aguijón es una clara recordatoria de que el avance científico puede coexistir con una memoria cultural viva y con la responsabilidad social. En un mundo donde la pérdida de conocimientos ancestrales amenaza la diversidad de enfoques, su historia ofrece inspiración para jóvenes investigadores de América Latina y para todas las comunidades que entienden que la investigación responsable es una vía para construir un futuro más sostenible.
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