
La ketamina no es solo una sustancia; es un espejo que refleja las transformaciones profundas de nuestra era. Desde los focos de la Guerra Fría, donde su uso y desarrollo respondían a retos estratégicos y médicos, hasta los despachos iluminados de los tech bros en Silicon Valley, la ketamina ha funcionado como una lente a través de la cual se analiza el pulso de la modernidad. En K-Hole: Cómo la ketamina inventó el futuro, Carlo Mazza Galanti presenta una crónica que cruza fronteras disciplinarias: historia, ciencia, cultura y economía se entrelazan para explicar por qué este compuesto ha logrado sostenerse como símbolo de innovación, disrupción y ambigüedad ética.
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