
En un avance que podría reconfigurar las estrategias de tratamiento frente a infecciones difíciles de erradicar, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han desarrollado tres nuevos compuestos antibióticos derivados de fuentes inusuales: el veneno de alacrán y el chile habanero. Este esfuerzo multidisciplinario combina química, biología y farmacología para diseñar moléculas con actividad antimicrobiana potente contra Mycobacterium tuberculosis y otros patógenos que han mostrado resistencia a múltiples fármacos.
El equipo académico llevó a cabo un proceso de análisis de componentes bioactivos presentes en el veneno de alacrán y en compuestos presentes en el chile habanero, poniendo especial énfasis en moléculas con propiedades antimicrobianas. A partir de estas sustancias, los investigadores realizaron modificaciones químicas estratégicas para optimizar la penetración en microorganismos y reducir posibles efectos tóxicos hacia células humanas. El resultado fueron tres candidatos que exhiben actividad significativa frente a cepas tuberculosas y a otros patógenos que hoy presentan resistencia a los tratamientos convencionales.
Entre los aspectos más relevantes de este trabajo destacan:
– Selección de moléculas de origen natural con mecanismo de acción novedoso o con afinidad selectiva por componentes de la pared celular y dinámica intracelular de ciertos patógenos.
– Optimización estructural para mejorar la estabilidad, la biodisponibilidad y la selectividad, con énfasis en reducir efectos adversos.
– Evaluaciones in vitro que muestran una inhibición marcada del crecimiento microbiano en concentraciones compatibles con posibles desarrollos terapéuticos, junto con pruebas de citotoxicidad para asegurar una ventana terapéutica adecuada.
Este avance no solo amplía el repertorio de herramientas antibacterianas frente a la tuberculosis y a bacterias resistentes, sino que también subraya el potencial de recursos naturales poco explorados como fuentes de compuestos clínicamente relevantes. Si bien es temprano para afirmar resultados en humanos, los hallazgos abren una vía prometedora para futuras investigaciones preclínicas y posibles ensayos clínicos.
Los próximos pasos del proyecto incluyen validar la seguridad en modelos preclínicos, optimizar las formulaciones para administración y establecer perfiles farmacocinéticos y farmacodinámicos más detallados. Además, se planean colaboraciones con institutos de salud pública y laboratorios de biotecnología para evaluar la escalabilidad de la síntesis y la viabilidad de fabricación a gran escala.
Este esfuerzo científico continúa la tradición de explorar recursos naturales y derivados químicos como fuente de innovaciones terapéuticas, reforzando la misión de la ciencia de enfrentar amenazas sanitarias globales mediante enfoques creativos y rigurosos.
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