Agujeros negros del pasado aeónico: una posible fuente de materia oscura en un universo cíclico


En los modelos cíclicos del cosmos, la historia no se agota en un único Big Bang. En estas propuestas, el universo experimenta fases de contracción y rebote, dando lugar a un nuevo aeón que comparte las leyes físicas del anterior. En este marco surge una idea audaz: los agujeros negros formados antes del rebote podrían sobrevivir a la transición entre aeones y cumplir, en el ciclo actual, el papel de materia oscura.

Cómo podría funcionar:

– Conservación de estructuras gravitatorias a través del rebote: en escenarios de gravedad cuántica, la singularidad se suaviza y el rebote evita la destrucción de objetos macroscópicos densos. Si existen agujeros negros antes del rebote, sus horizontes podrían persistir o reconfigurarse de forma compatible con el nuevo aeón.
– Evaporación y umbrales de supervivencia: los agujeros negros se evaporan por Hawking con una timescale que depende fuertemente de su masa. Los agujeros negros muy masivos podrían sobrevivir al rebote y mantener su identidad gravitatoria en el curso del nuevo ciclo.
– Distribución en el nuevo aeón: tras el rebote, estas poblaciones de agujeros negros podrían distribuirse dentro de halos de materia, actuando como componentes no radiactivos que atraen gravitatoriamente.

Implicaciones para la materia oscura:

– Componente gravitacional y frío: una fracción significativa de la materia oscura podría estar formada por agujeros negros antiguos, aportando una componente fría que no interactúa con la radiación electromagnética.
– Espectro de masas: dada la naturaleza de la población pasada, la distribución de masas podría ser amplia, desde subgalácticas hasta masas de tamaño estelar o mayores.
– Señales observables: microlentes, eventos de fusión detectados por observatorios de ondas gravitacionales y el mapeo de la distribución de la materia a gran escala serían las vías para buscar indicios de una población de agujeros negros pre rebote.

Desafíos y líneas de investigación:

– Viabilidad teórica del rebote con agujeros negros: la física del rebote entre aeones es un tema activo de investigación; es crucial entender si la presencia de agujeros negros modifica el proceso o se conserva a través de él.
– Consistencia con datos actuales: los límites actuales sobre la materia oscura compuesta por PBHs en distintos rangos de masa deben ser reevaluados en el marco de un escenario de aeones sucesivos.
– Distinción de otros escenarios: conviene diferenciar este mecanismo de otras poblaciones de agujeros negros primordiales creadas dentro de un único ciclo cósmico.

Conclusión:

La idea de que agujeros negros formados antes del Big Bang puedan sobrevivir al rebote y actuar como materia oscura ofrece una vía estimulante para enlazar la cosmología cíclica, la física de agujeros negros y el rompecabezas de la materia oscura. Aun cuando se trate de una hipótesis especulativa, su valor radica en ampliar la conversación entre teoría y observación, invitando a buscar firmas que permitan confirmar o refutar la propuesta en los próximos años, ya sea mediante microlentes, detecciones de ondas gravitacionales o estudios de la distribución de la materia en la red cósmica.
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