
La gestión de dispositivos de impresión en entornos corporativos suele estar marcada por dos fuerzas en tensión: por un lado, la necesidad de mantener la operatividad sin interrupciones y, por otro, la obligación de adoptar tecnologías más modernas que garanticen seguridad, rendimiento y soporte a largo plazo. En este contexto, Microsoft mantiene su compromiso de evitar “romper” impresoras que operan con controladores heredados. No obstante, la estrategia está clara: impulsar la adopción del IPP Class Driver (Driver de Clase IPP) como la vía recomendada para una experiencia de impresión más estable y compatible.
La promesa de no bricar impresoras con controladores antiguos ofrece una base de confianza para las organizaciones. Nadie quiere enfrentar costes inesperados, interrupciones en la productividad o complejas migraciones de última hora. Sin embargo, este compromiso no debe interpretarse como una invitación a mantenerse estancado. El IPP Class Driver está diseñado para simplificar la gestión de impresión, reducir la fragmentación entre modelos y proveedores, y mejorar la seguridad al operar bajo un conjunto estandarizado de protocolos.
Beneficios clave de migrar al IPP Class Driver incluyen:
– Mayor compatibilidad y menor fragmentación entre impresoras de diferentes marcas, gracias a un controlador basado en estándares abiertos.
– Actualizaciones más eficientes y políticas de seguridad unificadas, que reducen la superficie de riesgo asociada a controladores propietarios y desactualizados.
– Simplificación de la administración IT: menos variantes de controladores, procesos de despliegue más consistentes y una gestión centralizada más ágil.
– Mejor experiencia de usuario final: calidad de impresión estable, perfiles mejor soportados y menor necesidad de intervención técnica para resolver problemas comunes.
Es importante destacar que la transición requiere una planificación cuidadosa. Algunas recomendaciones para las organizaciones incluyen:
– Auditar el parque de impresoras para identificar modelos que ya soportan IPP Class Driver de forma nativa o con poco esfuerzo de configuración.
– Probar en entornos controlados antes de un despliegue a gran escala, evaluando criterios de rendimiento, compatibilidad de impresión y flujos de trabajo.
– Coordinar con proveedores y equipos de seguridad para asegurar que las políticas de actualización y parches se apliquen de manera coherente.
– Documentar procesos de migración y establecer puntos de contacto para soporte, de modo que el cambio genere mínimo impacto en la productividad.
En resumen, la postura de Microsoft respecto a no bricar impresoras con controladores heredados refuerza la idea de avanzar hacia soluciones modernas sin interrumpir la operatividad. El IPP Class Driver emerge como una opción sólida para aquellas organizaciones que buscan simplificar su entorno de impresión, mejorar la seguridad y garantizar una experiencia de usuario más predecible. La clave está en una ejecución planeada: evaluar, probar, desplegar y auditar, de manera que la migración aporte valor tangible sin generar costos ocultos o riesgos innecesarios.
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