
Las sesiones de juego pueden verse interrumpidas por pantallas negras en Windows 11, un problema que muchos jugadores han experimentado recientemente. Este artículo ofrece una guía clara y práctica para identificar la causa y aplicar soluciones efectivas, con el objetivo de que puedas volver a jugar sin interrupciones.
Contexto del problema
– Descripción: durante una sesión de juego, la pantalla puede volverse negra y el sistema parece congelarse, obligando a reiniciar o forzar el cierre de la aplicación.
– Impacto: interrupciones abruptas, pérdida de progreso y frustración entre jugadores.
– Alcance: reporte frecuente en configuraciones modernas de hardware y versiones recientes de Windows 11, con variaciones según el fabricante de la GPU y los controladores instalados.
Pasos para diagnosticar la causa
1. Verifica actualizaciones pendientes: asegúrate de que Windows 11, los controladores de GPU y el software de la placa base estén al día.
2. Comprueba el estado de la fuente de alimentación y la temperatura: sobrecalentamientos o alimentación inestable pueden provocar caídas de pantalla.
3. Prueba con una GPU/CPU bajo demanda: si el problema persiste en juegos exigentes, podría haber conflicto de hardware o configuraciones de energía.
4. Revisa la configuración de energía de Windows: modo de alto rendimiento y ajustes de suspensión pueden influir en la estabilidad.
5. Evalúa los componentes de terceros: software de monitoreo, overlays de juegos, o antivirus pueden interferir con la estabilidad.
6. Ejecuta pruebas de hardware: diagnostica la memoria (RAM) y la unidad de almacenamiento para descartar fallos físicos.
Soluciones recomendadas
– Actualiza controladores: descarga la última versión desde el sitio del fabricante de la GPU (NVIDIA/AMD/Intel) y, si procede, instala la versión recomendada para tu hardware.
– Actualiza Windows 11: instala las últimas actualizaciones acumulativas y de seguridad.
– Reconfigura la energía:
– En Panel de control > Opciones de energía, elige Alto rendimiento.
– Desactiva la optimización de pantalla de bloqueo y ajustes de suspensión automáticos que se activen durante el juego.
– Verifica la configuración del juego: desactiva V-Sync si la GPU está sin sincronización adecuada, prueba con u opciones gráficas reducidas y desactiva overlays innecesarios.
– Prueba con una salida diferente: si usas HDMI, prueba DisplayPort (o viceversa) para descartar un fallo de la conexión.
– Ejecuta pruebas de diagnóstico:
– Memoria: usa herramientas como Windows Memory Diagnostic o MemTest86 para verificar la RAM.
– Disco: corre comprobaciones de disco y salud SMART para evitar fallos de almacenamiento.
– Salidas de seguridad:
– Desinstala software problemático reciente que pueda estar causando conflictos, especialmente herramientas de captura o antivirus con módulos de kernel.
– Si el problema comenzó tras una actualización, considera revertirla temporalmente y monitorizar diferencias.
Cuándo buscar ayuda profesional
– Si, a pesar de aplicar las correcciones, las pantallas negras persisten, podría haber un fallo de hardware más profundo (GPU, fuente de alimentación, placa base) que necesite evaluación técnica.
– Registra los datos relevantes: versiones de drivers, temperaturas, frecuencia de los fallos, y cualquier error reportado en el visor de eventos de Windows para facilitar el diagnóstico.
Conclusión
Con un enfoque estructurado—actualización de software, verificación del hardware y ajustes de configuración—la mayoría de los casos de pantallas negras durante el juego en Windows 11 pueden resolverse. Mantén un registro de tus pruebas y cambios para identificar rápidamente la combinación que ofrece la mayor estabilidad en tu sistema.
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