
En el siempre cambiante universo del diseño, la elección del color que definirá el año no es fruto de una intuición aislada, sino el resultado de un proceso multiusuario, metodológico y sostenido a lo largo de varios años. Brittni Pertijs, Gerente de Diseño para Color, Material y Acabado en Whirlpool, comparte la rigurosidad y la visión estratégica que guían la decisión de definir el tono característico de 2026.
El camino hacia el tono definitivo comienza con una inmersión profunda en las tendencias emergentes y en las necesidades del usuario final. Se analizan informes de mercado, datos de uso, climas culturales y cambios en los hábitos de consumo para detectar señales que anticipen cómo se vivirá y trabalhará en los años venideros. Este análisis temprano no es un ejercicio estético aislado; es una recopilación de indicios que pueden transformarse en motor de innovación.
Una vez identificadas las direcciones posibles, el equipo de CMF (Color, Material y Acabado) da inicio a rondas de exploración experimental. Se generan paletas amplias que contemplan variaciones de saturación, temperatura y luminosidad, evaluando cómo cada tono interactúa con materiales, texturas y superficies de uso cotidiano. Este paso es crucial para asegurar que el color elegido no solo luzca bien en una muestra aislada, sino que mantenga su integridad y presencia en entornos reales, con cambios de iluminación y con desgaste con el tiempo.
La validación del tono pasa por pruebas de aplicabilidad: ¿cómo se comporta el color en diferentes materiales? ¿Qué emociones evoca en el usuario? ¿Cómo interactúa con otros elementos de la paleta de color de la marca? En Whirlpool, la respuesta a estas preguntas se obtiene a través de prototipos físicos, simulaciones digitales y pruebas de usuario que contemplan diversidad de contextos, desde cocinas y lavadoras hasta accesorios y superficies de acabado.
La diversidad de contexto también impone criterios de accesibilidad y usabilidad. El tono debe ser inclusivo, legible y funcional, manteniendo su identidad incluso en condiciones de iluminación variables o en personas con dificultades visuales. Este compromiso con la accesibilidad se integra desde las primeras fases del proyecto y se revisa de forma continua a lo largo del proceso.
La decisión final no recae en un solo responsable, sino en un comité multidisciplinario que fusiona perspectiva técnica, de diseño y de negocio. El equipo evalúa cada candidato de color no solo por su belleza intrínseca, sino por su capacidad de resonar con la narrativa de la marca, su viabilidad de producción a gran escala y su potencial de longevidad en el mercado. Este enfoque garantiza que el tono elegido tenga un propósito claro: ser una referencia duradera que mejore la experiencia del usuario y fortalezca la identidad de Whirlpool en el hogar.
La síntesis de estos esfuerzos da como resultado un color que, a primera vista, parece simple, pero que porta una complejidad cuidadosamente orquestada. Es un tono que se percibe como contemporáneo y atemporal al mismo tiempo, capaz de adaptarse a diferentes elecciones de material, brillo y textura, y de complementar una amplia gama de productos y entornos.
En resumen, la definición del tono definitivo de 2026 es el fruto de un proceso estratégico, colaborativo y centrado en el usuario. Es una promesa de consistencia y calidad que acompaña al consumidor a lo largo de su vida diaria, elevando la experiencia de uso sin perder la identidad de la marca. Al mirar hacia adelante, este tono se posiciona como un símbolo del compromiso continuo de Whirlpool con la innovación responsable y el diseño que mejora la vida en el hogar.
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