
En 1998, Larry Ellison, cofundador de Oracle, articuló una visión que hoy parece premonitoria: el software dejaría de venderse como un producto con una licencia perpetua y pasaría a ser un servicio que se alquila, se paga por uso y se entrega a través de la red. En esa época, el modelo dominante era la propiedad del software: las empresas compraban licencias para instalar software en sus centros y debían afrontar además costos de hardware, mantenimiento y actualizaciones. Ellison señaló, con su habitual verborrea pragmática, que el modelo de negocio evolucionaría hacia un arrendamiento del software, con pagos recurrentes y con proveedores que entregarían soluciones como servicios a través de una infraestructura compartida. Aunque casi parece una visión de ciencia ficción para aquel momento, la idea contenía una intuición clave: la tecnología evolucionaría para ofrecer mayor flexibilidad, tiempos de implementación más cortos y un capital inmovilizado reducido.
La realidad de las dos décadas siguientes mostró que varias piezas de esa predicción se sostienen. El auge de la computación en la nube, el nacimiento de SaaS (Software as a Service) y los modelos de suscripción cambiaron drásticamente la forma en que las organizaciones adquieren y utilizan software. En lugar de comprar licencias perpetuas, las empresas pagan una suscripción recurrente que cubre licencias, actualizaciones, soporte y, a menudo, la infraestructura necesaria para ejecutar las aplicaciones. Plataformas como Salesforce, Microsoft 365, Google Workspace y muchas ERP en la nube han popularizado este enfoque. Algunas compañías migraron aplicaciones críticas a la nube para ganar escalabilidad, rapidez de despliegue y resiliencia, atrapadas en un ciclo de renovación más predecible y alineado con los beneficios del negocio.
Del dicho al hecho: el fin de la propiedad tradicional. No significa que todas las organizaciones hayan abandonado por completo la propiedad de software. En muchos sectores, aún existen licencias perpetuas y soluciones on-premises; sin embargo, el terreno dominante para muchas soluciones empresariales es ya la suscripción y el modelo de servicio en la nube. Este cambio ha afectado la economía del software: flujos de ingresos más predecibles para los proveedores, mayor énfasis en el valor del servicio y ciclos de innovación más rápidos, pero también desafíos en costos a largo plazo, dependencias de proveedores y gestión de datos.
Contribución de Oracle y visión de futuro. Oracle, que inicialmente defendía una entrega de software más tradicional, ha integrado estrategias de nube y soluciones SaaS para responder a esa demanda de servicio continuo. La empresa, al igual que el sector, ha adaptado su oferta hacia infraestructuras y software en la nube, buscando mantener la promesa de rendimiento y seguridad que han caracterizado su propuesta a lo largo de los años.
Conclusión. La visión de Ellison en 1998 no fue una mera predicción tecnológica; fue una pauta estratégica que anticipó una transformación estructural en la industria del software. Hoy, las suscripciones en la nube, los modelos “as a service” y la economía del uso se han convertido en norma para una gran parte del software empresarial. Aunque el paisaje continúa evolucionando con IA, automatización y mayores expectativas de resultados, la intuición de aquel entonces sigue definiendo el rumbo de la innovación software.
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