
En nuestras oficinas estamos acostumbrados a apagar las luces cuando salimos de una habitación. Sin embargo, el consumo de energía de los equipos informáticos no se reduce con el mismo hábito: las computadoras y los monitores suelen permanecer encendidos fuera del horario laboral, y esa continuidad se traduce en facturas más altas y en una mayor huella ambiental. Adoptar una rutina de apagado al cierre de jornada no es solo una buena práctica de eficiencia, sino una responsabilidad colectiva que mejora la sostenibilidad de la empresa.
Por qué apagar computadoras y monitores importa
– Ahorro de costos: un equipo encendido durante todo el día puede consumir decenas de kilovatios-hora al mes. Al apagarlo cuando no se usa, se reduce significativamente ese gasto y, con ello, la factura eléctrica.
– Vida útil y rendimiento: menos horas de funcionamiento implican menos desgaste de componentes, menos ruido de ventiladores y menos calor generado, lo que puede prolongar la vida útil de los equipos.
– Sostenibilidad: menos consumo eléctrico implica menos emisiones de carbono, alineando el trabajo diario con metas de reducción de huella ambiental.
Buenas prácticas para fomentar el hábito
– Configuración de energía: establece que los monitores entren en modo de suspensión tras 5–10 minutos de inactividad y que los equipos se apaguen al cierre de jornada cuando la seguridad lo permita. Asegúrate de que las políticas de la organización permitan un apagado completo sin afectar procesos críticos.
– Cierre diario responsable: incorpora en la rutina un checklist sencillo: cerrar archivos y sesiones, apagar el monitor, y apagar la computadora; desconectar cargadores de dispositivos móviles si no están en uso.
– Gestión centralizada: el departamento de IT puede distribuir directrices de energía, aplicar políticas de apagado automático y, cuando sea conveniente, programar apagados o ventanas de mantenimiento fuera de horas pico.
– Cultura y formación: incluye estas prácticas en la onboarding de nuevos integrantes, coloca recordatorios visibles y comparte resultados periódicamente para reforzar el comportamiento.
Cómo empezar
1) Realiza una breve auditoría de consumo para entender cuánto se gasta manteniendo activos los equipos fuera de horario.
2) Define una meta alcanzable (por ejemplo, reducir un X% el consumo de equipos informáticos en 3 meses).
3) Implementa un piloto con un equipo o departamento y ajusta las pautas según feedback.
4) Despliega la iniciativa en toda la organización y comunica logros y aprendizajes.
5) Mide regularmente y ajusta las políticas según necesidades y cambios tecnológicos.
Obstáculos y respuestas
– ¿Qué pasa con tareas que requieren que los equipos estén encendidos para acceder a sistemas remotos? En estos casos, promueve el bloqueo de pantalla para seguridad y opciones como el modo de sueño o la hibernación cuando corresponda. Si se necesita acceso constante, contempla políticas de arranque rápido y sistemas de acceso remoto que no dependan de que el equipo esté encendido todo el día.
– ¿Temor a perder tiempo por arranques? Si el arranque rápido está disponible, puede equilibrar productividad y ahorro. Planea ventanas de mantenimiento fuera de horas para actualizaciones y parches.
Conclusión
Apagar los monitores y computadoras al cierre de jornada no es una tarea aislada: es un cambio cultural que impacta en costos, rendimiento y sostenibilidad. Comencemos hoy mismo con pequeñas acciones y una guía clara para que este hábito se convierta en una rutina natural de la oficina. Si cada colaborador adopta este hábito, el ahorro se multiplica.
from Latest from TechRadar https://ift.tt/AsjhPO3
via IFTTT IA