
La convergencia entre televisores con 4K a 120 Hz y la expansión de las plataformas de juego en la nube está redefiniendo las decisiones de hardware para los jugadores. Las pantallas modernas ya admiten 4K y tasas de refresco altas, respaldadas por HDMI 2.1, VRR y ALLM, lo que eleva la experiencia visual a un nuevo estándar. Al mismo tiempo, el coste del hardware ha subido, desde tarjetas gráficas hasta consolas, lo que invita a cuestionar si una Xbox o una PS5 sigue siendo necesaria en el ecosistema de entretenimiento actual.
La nube de juegos ofrece una alternativa atractiva: la posibilidad de jugar en televisores inteligentes o en dispositivos de streaming sin una máquina dedicada. Servicios como Xbox Cloud Gaming permiten acceder a títulos de catálogo desde la TV o un dispositivo de juego, y plataformas como GeForce Now amplían la oferta para PC y títulos multiplataforma. Sin embargo, hay que considerar la latencia, la compresión de video y la dependencia de una conexión rápida y estable. En particular, la experiencia 4K a 120 Hz en la nube exige anchos de banda consistentes y un rendimiento de red fiable para mantener la fluidez y evitar saltos de cuadro.
La pregunta clave es qué significa esto para tu bolsillo y tu ecosistema de entretenimiento. Si ya cuentas con un televisor capaz de 4K 120 Hz y una buena conexión a Internet, podrías disfrutar de una amplia variedad de juegos sin comprar hardware de alto rendimiento. Pero no todo se resuelve con la nube: algunos títulos exclusivos, la experiencia de juego local, el multijugador local o la nostalgia de la retrocompatibilidad pueden requerir una consola física u otra solución.
Ventajas de priorizar la nube y el 4K 120 Hz incluyen accesibilidad inmediata, reducción de costos iniciales, menos cableado y la posibilidad de jugar en distintos dispositivos, con actualizaciones continuas de software. Desventajas: la experiencia puede verse afectada por la red, existen costos de suscripción a largo plazo y ciertas bibliotecas o características pueden no estar disponibles en todas las plataformas.
Cómo decidir: evalúa tu biblioteca de juegos deseada, tu presupuesto a largo plazo, la fiabilidad de tu red y si valoras la experiencia local frente a la nube. Si lo tuyo es jugar de forma casual, con amigos en co-op local o si ya cuentas con un televisor 4K 120 Hz, la nube podría cubrir gran parte de tu catálogo. Si, por el contrario, la exclusividad de ciertos títulos, la necesidad de juego offline o la menor latencia son cruciales, una consola dedicada podría seguir siendo la inversión más razonable.
Conclusión: no se trata de una reclamación definitiva, sino de una reevaluación de cómo consumes juegos hoy. 4K 120 Hz en la TV, el juego en la nube y el hardware en ascenso están rediseñando la manera en que pensamos en consolas. En muchos casos, podrías prescindir de una Xbox o PS5, pero para otros usuarios esas plataformas siguen justificando su lugar a corto y largo plazo.
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