KWrite vs Kate: dos hermanos de KDE con una base común


En entornos KDE y en distribuciones que usan Plasma, tarde o temprano te encontrarás con KWrite y Kate en el menú de aplicaciones. A primera vista parecen dos editores muy parecidos, y es natural preguntarse por qué están los dos si podrían ser uno solo. La realidad es más interesante: son dos productos hermanos que comparten motor, pero están pensados para usos distintos. Esta edición ofrece una visión clara de sus diferencias, sus similitudes y cuándo conviene elegir uno u otro.

Origen y relación entre KWrite y Kate

KWrite nació hace años como un editor de texto de ventana única, el típico bloc de notas “vitaminado” que venía integrado con KDE. Con el tiempo, Kate surgió como una variante multiventana (MDI) orientada a la edición de código, con pestañas, paneles y funciones enfocadas a la programación. Kate se convirtió, en esencia, en la versión más potente y multi-documento frente a KWrite.

Durante mucho tiempo ambos proyectos evolucionaron de forma relativamente independiente: KWrite se mantenía ligero, con mejoras puntuales, mientras Kate añadía características avanzadas como gestión de sesiones, plugins, terminal integrada y soporte para proyectos. El núcleo compartido de edición, sin embargo, siempre fue el mismo: la biblioteca KTextEditor del ecosistema KDE, que garantiza una experiencia de edición robusta y coherente entre herramientas.

Un único código base: cuando Kate “se come” a KWrite

En los últimos años se tomó una decisión clave para evitar duplicación de esfuerzos: KWrite empezó a reutilizar directamente la base de código de Kate, operando en un modo más “recortado”. En concreto, se añadió soporte de pestañas a KWrite, pero dado que Kate ya tenía una implementación avanzada de pestañas, el equipo optó por unificar el código y ofrecer a KWrite un conjunto más reducido de funciones.

Así, KWrite dejó de mantener una base de código separada y pasa a construirse sobre el núcleo de Kate con un modo simplificado: sin sesiones, sin plugins y con una interfaz más limpia. La consecuencia práctica fue la eliminación de gran parte del código duplicado y solo unas pocas líneas añadidas al código compartido. En la actualidad, ambos editores comparten prácticamente toda la lógica, incluyendo el sistema de pestañas moderno y el manejo de parámetros de la línea de comandos.

Aun así, KWrite conserva su propia personalidad: no comparte instancias entre ventanas, no gestiona sesiones y no ofrece el abanico completo de plugins o servicios como la terminal integrada o el soporte de lenguaje de servidor (LSP). Si necesitas esas funciones, Kate es la opción más adecuada.

KTextEditor: el motor común de edición

La potencia de KWrite y Kate radica en KTextEditor, la biblioteca de edición del marco KDE. Esta librería proporciona la mayor parte de la magia de edición avanzada y también es utilizada por otras aplicaciones del ecosistema, como KDevelop.

La experiencia de escritura, selección, resaltado y manipulación de texto es prácticamente idéntica entre KWrite y Kate. Si te acostumbras a uno, vas a encontrar un comportamiento coherente en el otro (e incluso en IDEs como KDevelop), lo que facilita la transición entre herramientas.

Gracias a KTextEditor, ambos editores ofrecen resaltado de sintaxis para numerosos lenguajes, modos de edición específicos (por ejemplo, Markdown, HTML, Python, C, etc.), y funciones de edición como sangrado automático, numeración de líneas y una miniatura del documento para una visión general rápida.

Instalación y distribución en diferentes sistemas

Para usuarios de KDE Plasma, lo más habitual es que KWrite ya venga instalado por defecto, mientras Kate puede requerir instalación adicional según la distribución. En sistemas basados en RPM (como Fedora) suele bastar con un comando del tipo: sudo dnf install kwrite kate. En otras distribuciones, los nombres de los paquetes suelen ser similares.

Tanto KWrite como Kate se publican de forma independiente: KWrite en apps.kde.org/kwrite y Kate en apps.kde.org/kate. También se distribuyen desde Discover en el escritorio KDE y, en algunas distros, como Flatpak, para entornos que prefieren paquetes autocontenidos. En Manjaro, por ejemplo, pueden verse como programas separados (aunque comparten código fuente y dependencias en gran medida).

Importante: no dependen entre sí como paquetes. Puedes tener solo KWrite, solo Kate o ambos a la vez sin conflictos de dependencias. Funcionan como gemelos bien educados, con la posibilidad de elegir la herramienta adecuada para cada tarea.

KWrite: editor ligero pero con potencia

Si esperas un editor ultraligero, KWrite te sorprenderá al mostrar una combinación de ligereza y prestaciones. Aunque está orientado a tareas rápidas, también ofrece funciones útiles para código y textos variados. Entre sus rasgos característicos se incluyen la exportación a HTML, el modo de selección y el seguimiento de código, así como el resaltado de sintaxis configurables para múltiples lenguajes.

KWrite permite trabajar con archivos locales y remotos mediante protocolos como FTP o fish, integrándose con la red de KDE para editar ficheros en servidores sin soluciones externas complicadas. También aprovecha las posibilidades de KParts para incrustar componentes dentro del editor (en versiones antiguas fue una novedad clave), y en su evolución reciente el motor de Kate ha consolidado esa integración.

En su historia, KWrite formó parte del paquete kdebase y, en las versiones actuales, se distribuye junto a Kate, con código en un subdirectorio específico del repositorio. Esto refuerza la idea de que no es un proyecto completamente separado, sino una cara distinta de la misma base tecnológica.

Funciones compartidas: marcadores, resaltado y más

Al estar basado en KTextEditor, KWrite y Kate comparten herramientas que marcan la diferencia frente a editores básicos. Por ejemplo, puedes usar marcadores para moverte rápidamente por el documento mediante atajos simples (por ejemplo, Ctrl+B para crear un marcador) y saltar a ellos desde el menú de marcadores. Los marcadores no intervienen en el contenido del archivo, pero resultan útiles para navegar entre secciones sin perder el hilo.

El resaltado de sintaxis y los modos de documento permiten activar la revisión ortográfica y elegir entornos específicos para formatos como Markdown, HTML, Python, C/C++, etc. Además, se puede forzar un esquema de resaltado concreto si se quiere un aspecto visual particular. Una vista lateral del documento, como una miniatura, facilita localizar secciones y saltar a ellas con un clic.

Qué ofrece Kate por encima de KWrite

La pregunta habitual es: si la edición de texto “pura” es similar, ¿por qué optar por Kate? La respuesta está en lo que rodea al texto para proyectos y desarrollo: paneles, sesiones, terminal integrada y un ecosistema de plugins.

Kate añade una barra lateral para explorar archivos y proyectos, gestiona el concepto de “proyecto” para enlazar archivos relacionados y ofrece navegación inteligente entre ellos. También integra una terminal dentro del editor, facilitando ejecutar comandos y compilar sin salir del entorno de edición. Y, sobre todo, permite gestionar sesiones: guardar configuraciones de ventanas, pestañas y proyectos abiertos para diferentes contextos de trabajo.

Además, Kate admite una amplia variedad de plugins que amplían su funcionalidad: integración con servidores de lenguaje (LSP), análisis estático, terminales mejoradas y herramientas específicas para lenguajes concretos. Este ecosistema convierte a Kate en una especie de mini-IDE para muchos desarrolladores.

Diferencias prácticas en la interfaz y el comportamiento

En la práctica, la interfaz entre KWrite y Kate es muy similar en los elementos que comparten (barra de herramientas, área de texto, vista general). La diferencia principal reside en los paneles y vistas adicionales: Kate muestra herramientas laterales para explorador de proyectos, terminal integrada y otros paneles derivados de plugins, mientras KWrite mantiene una interfaz más reducida.

En cuanto al comportamiento, KWrite no comparte instancias entre ventanas ni gestiona sesiones; tampoco carga plugins complejos. Ambos admiten pestañas, pero la experiencia es más neutra en KWrite, orientada a la edición rápida, y más rica en Kate, orientada a flujos de trabajo y desarrollo avanzados.

Uso real: de la edición ligera al desarrollo profesional

Entre la comunidad de KDE, hay consenso sobre cuándo conviene cada editor. KWrite suele ser la elección para edición ligera, notas y cambios rápidos; Kate es la opción intermedia, adecuada para programación cotidiana con manejo de proyectos y terminal integrada. En contextos que exigen un IDE completo, KDevelop es la opción más pesada y con más herramientas, y para usuarios que necesitan un editor con capacidades muy potentes, Kate es la solución más equilibrada.

Es común ver a usuarios de KDE que, incluso sin usar KDE como escritorio principal, prefieren KWrite por su equilibrio entre sencillez y potencia. También hay quienes exploran alternativas no KDE y, tras probarlas, valoran la solidez y coherencia de KWrite como herramienta principal.

Otros editores en el entorno KDE: KDevelop y KEdit

KDE no se limita a KWrite y Kate. Existen otras herramientas vinculadas al mundo de la edición y el desarrollo. KDevelop es un IDE completo, orientado a proyectos grandes, con depuración integrada y un amplio conjunto de herramientas. Aprovecha KTextEditor como motor de edición, por lo que la experiencia de escritura sigue siendo familiar para usuarios de Kate o KWrite, pero con mayores requisitos de recursos.

KEdit sigue existiendo en ciertos entornos como editor alternativo, destacando por su soporte para texto bidireccional, útil en idiomas que se escriben de derecha a izquierda. Aunque no es la opción principal en la mayoría de setups, forma parte del ecosistema KDE y ofrece un nicho específico.

Licencia, tecnología y mantenimiento

Técnicamente, KWrite y Kate están escritos en C++ utilizando Qt para la interfaz y se distribuyen bajo la licencia LGPL, lo que los coloca firmemente dentro del ecosistema de software libre y de código abierto. Sus repositorios se gestionan dentro de la infraestructura de KDE, con espejos en plataformas como GitHub, y cuentan con sistemas para reportar y rastrear bugs.

El equipo de KDE anima a nuevos colaboradores a sumarse, ya sea para añadir funciones, pulir detalles o mejorar el rendimiento. El hecho de que KWrite y Kate compartan gran parte de la base de código facilita que mejoras e correcciones se apliquen de forma general, beneficiando a todo el conjunto de editores que se apoyan en KTextEditor.

Conclusión

Para el usuario final de KDE, hoy es difícil encontrar un equilibrio mejor entre un editor ligero y potente como KWrite y una herramienta de desarrollo versátil como Kate. Cada uno cubre necesidades distintas sin interferirse entre sí, y, al compartir la misma base y motor de edición, se benefician de mejoras conjuntas sin cargar con dependencias innecesarias.

En la práctica, la elección suele reducirse a: si solo necesitas editar texto sencillo, notas o configuraciones rápidas, KWrite es más que suficiente; si trabajas con proyectos, múltiples ficheros y valoras una terminal integrada, gestión de sesiones y un ecosistema de plugins, Kate es la opción adecuada. Y para escenarios que requieren un IDE completo, KDevelop está a la altura. En conjunto, estos editores conforman un ecosistema sólido y coherente que refuerza la posición de KDE como entorno de desarrollo y edición en Linux.

from Linux Adictos https://ift.tt/uTo2wNR
via IFTTT