WD: De 40 TB a 100 TB, un camino claro impulsado por discos duros y diseños de actuadores de próxima generación



En la era de la explosión de datos, la capacidad de almacenamiento se convierte en una palanca estratégica para empresas y usuarios por igual. Western Digital ha puesto sobre la mesa una visión consolidada: partir de discos de 40 TB y, con un conjunto de innovaciones en grabación y en el diseño de actuadores, trazar un camino claro hacia las capacidades de 100 TB. Este enfoque no es casualidad; representa una estrategia integrada que aborda densidad, rendimiento y fiabilidad a la vez.

El 40 TB se sostiene sobre una base de densidad de grabación que sigue evolucionando gracias a avances en el diseño de las platters, en las capas magnéticas y en la gestión de la servo‑datos. Cada incremento de capacidad por plato reduce la necesidad de más superficies, pero exige un control cada vez más preciso sobre la posición del cabezal y sobre la distribución de calor. En este contexto, WD ha acelerado la evolución de los actuadores para HDD, una pieza clave del rompecabezas.

Los nuevos diseños de actuadores son, en esencia, una respuesta a dos frentes: ampliar la precisión de posicionamiento y mantener la estabilidad ante vibraciones y variaciones térmicas. Un actuador de doble etapa separa el movimiento grueso del cabezal (el ajuste amplio de la pista deseada) del posicionamiento fino (la sintonía de la cabeza a la pista exacta). Este enfoque mejora la capacidad de seguir pistas cada vez más cercanas sin sacrificar la fiabilidad, lo que facilita una mayor densidad de pistas por pulgada y, en consecuencia, más capacidad por plato.

La ruta hacia 100 TB no depende solo del incremento de densidad por plato. También implica aumentar el número de superficies útiles dentro de una unidad, optimizar la entrega de datos y gestionar el calor generado por cargas de trabajo intensivas. En la práctica, los discos de 40 TB actúan como una plataforma de transición: demuestran que es posible mantener la integridad de la señal y la eficiencia operativa a alturas de densidad que deben sostenerse para alcanzar los 100 TB.

Más allá de los actuadores, la hoja de ruta de WD contempla avances en la arquitectura de comunicación entre el cabezal, las superficies y el controlador. El mejor control del servo y las mejoras en el procesamiento de datos permiten que las operaciones de lectura y escritura se ejecuten con mayor precisión a altas tasas de transferencia. En suma, la combinación de una mayor densidad de pistas, un posicionamiento más preciso y una gestión optimizada de los datos es la receta para ampliar la capacidad sin sacrificar rendimiento ni fiabilidad.

Desafíos y consideraciones siguen existiendo: gestión térmica, vibraciones mecánicas, fiabilidad a largo plazo y coste de fabricación. Convertir 40 TB en 100 TB requerirá no solo innovaciones en la física de grabación, sino también avances en certificación de fiabilidad, estrategias de enfriamiento y métodos de pruebas que garanticen que los discos pueden operar de forma estable en condiciones reales de servidor y centros de datos.

En resumen, WD plantea una ruta coherente: partir de 40 TB y, mediante actuadores de doble etapa y otras mejoras de diseño, crear una base que permita subir a 100 TB en generaciones futuras. Este enfoque integral, que combina densidad por plato, mayor número de pistas y control de servo de alta precisión, es lo que hacen plausible las promesas de 100 TB como una realidad práctica en el horizonte de los próximos años.

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