
Las cifras preliminares de CIPA para 2025 señalan un crecimiento notable en el mercado de cámaras compactas, acompañado de un incremento desproporcionado en su valor global. Este fenómeno apunta a una dinámica en la que los modelos premium están marcando la pauta para todo el segmento.
En primer plano, el crecimiento de volumen convive con una subida significativa del valor medio por unidad. Si bien la demanda de soluciones ligeras y fáciles de usar se mantiene, la brecha de precio entre modelos básicos y premium se ensancha, favoreciendo a aquellas cámaras que ofrecen mejoras sustanciales en sensores, ópticas y procesamiento.
Los impulsores del incremento de valor son múltiples: mejor rendimiento en condiciones de baja iluminación, capacidades de video avanzadas, procesamiento de imágenes potenciado por IA y experiencias de usuario más completas gracias a actualizaciones de software y al ecosistema de accesorios.
Entre los proveedores, los modelos premium lideran la curva. Su mayor rango dinámico, estabilización avanzada, y opciones de grabación de alta resolución han consolidado la preferencia entre fotógrafos aficionados serios, creadores de contenido y usuarios que buscan una solución todo en uno sin sacrificar calidad.
Para fabricantes y distribuidores, estas tendencias exigen una reconsideración de estrategia: invertir en sensores de mayor tamaño, ópticas de alto rendimiento y plataformas de procesamiento de imágenes, además de comunicar de manera clara el valor añadido que justifica un precio superior.
Como conclusión, la marcada subida de valor en las cámaras compactas sugiere que el premium ya no es una excepción sino una referencia para el resto de la gama. En los próximos años, la continuidad de este impulso dependerá de la capacidad de las marcas para combinar portabilidad, calidad y experiencia de usuario de forma cada vez más integrada.
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