
En el mundo de la ciberseguridad, la responsabilidad por daños derivados de incidentes suele depender de la capacidad para demostrar causalidad y de las condiciones contractuales que regulan la relación entre clientes y proveedores. En este caso, Marquis sostiene que SonicWall debe asumir los daños causados por dos incidentes, mientras que el fabricante de firewall solicita pruebas de que dichos incidentes están vinculados efectivamente.
La cuestión jurídica y técnica es compleja: ¿cómo probar que dos incidentes separados comparten una misma raíz, o que uno fue causado por una vulnerabilidad o fallo gestionado por el proveedor? La respuesta no es trivial y depende de la evidencia disponible, de los acuerdos contractuales y de las normas de responsabilidad civil aplicables en cada jurisdicción.
Desde la perspectiva de Marquis, la carga de la prueba suele centrarse en demostrar causalidad: que el daño sufrido guarda relación causal con un fallo, defecto o incumplimiento de SonicWall. En presencia de cláusulas de limitación de responsabilidad, garantías y exclusiones de indemnización, el caso puede requerir pruebas técnicas sólidas, análisis independiente y un relato claro de la cronología de los incidentes.
Qué pruebas podrían considerarse como adecuadas para sustentar una reclamación de este tipo:
– Evidencia de vigilancia y logs: registros de eventos, timestamps, alertas y correlación entre incidentes que indiquen una secuencia similar o conectada.
– Informes forenses: análisis independientes realizados por equipos certificados que establezcan la causa raíz y la relación temporal entre los dos eventos.
– Cadena de custodia: documentación que demuestre que las evidencias no fueron alteradas y que pueden ser admitidas en un procedimiento legal.
– Historial de parches y configuraciones: fechas de implementación de actualizaciones, cambios de configuración y posibles exposiciones conocidas que expliquen por qué ambos incidentes pudieron estar relacionados.
– Patrones de ataque y correlación de IoCs: indicadores que conecten los incidentes a una misma campaña o vector de ataque asociado al producto SonicWall.
Por su parte, SonicWall deberá evaluar de forma diligente la solicitud de pruebas y, si corresponde, coordinar un acercamiento con un tercero independiente para validar las evidencias presentadas. En muchos casos, las empresas optan por soluciones de gestión de riesgos y seguros cibernéticos que contemplan cláusulas específicas sobre cobertura y responsabilidad, así como límites cuantitativos y exclusiones.
Implicaciones para el sector: este tipo de disputas subraya la importancia de contar con un programa de respuesta a incidentes bien documentado, acuerdos contractuales claros y un conjunto de evidencias técnicas que permitan justificar o refutar una conexión entre eventos. Las compañías deben priorizar la recopilación y conservación de logs, la trazabilidad de parches y cambios, y la colaboración con proveedores para agilizar la verificación de hechos cuando surgen reclamaciones de indemnización.
En definitiva, el desenlace de este caso podría fijar precedentes sobre cómo se evalúa la causalidad en incidentes de seguridad gestionados por proveedores de seguridad y qué estándares de prueba deben exigirse para sostener o refutar una reclamación de daños. Independientemente del resultado, la experiencia recuerda la necesidad de cláusulas contractuales más claras y de prácticas de continuidad y seguridad que reduzcan la incertidumbre ante incidentes futuros.
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