Conectando Artemis II: redes y tecnologías que sostienen la misión lunar


Artemis II representa un hito en la exploración humana. Para mantener la misión conectada, NASA depende de dos redes principales: la Near Space Network NSN y la Deep Space Network DSN. La NSN gestiona, bajo la supervisión de Goddard Space Flight Center, servicios de comunicaciones y navegación durante las fases cercanas a la Tierra, integrando estaciones terrestres y satélites de relé para garantizar enlaces estables entre Orion y los centros de control. Por su parte, la DSN, operada por el Jet Propulsion Laboratory en California, dispone de una flota de antenas gigantes ubicadas en California, España y Australia, que permiten una conexión casi continua con Orion cuando la nave se aleja de la Tierra y se acerca a la Luna.

El programa SCaN, con su oficina central, supervisa estas redes y garantiza interoperabilidad y resiliencia ante fallas, creando un ecosistema de comunicaciones para misiones en tránsito interplanetario y en distancias cercanas a la Tierra.

Durante la misión, se producirán transiciones entre NSN y DSN a medida que Orion se desplaza desde la órbita terrestre hacia la órbita lunar y, posteriormente, regresa a casa. En cada etapa, equipos en tierra coordinan handoffs entre estaciones y relés para mantener enlaces constantes que transporten voz, telemetría, video y datos científicos.

Una pieza destacada es el Orion Artemis II Optical Communications System, un terminal de comunicaciones por láser que permite transmitir datos de alta capacidad a velocidades mucho mayores que las radiofreencias tradicionales. Este sistema abre la puerta a enviar imágenes, video y datos de investigación con mayor eficiencia, sentando las bases para futuras misiones que exigirán ancho de banda elevado a grandes distancias.

Para gestionar grandes volúmenes de información, la misión también emplea técnicas de compresión de datos y priorización de comunicaciones críticas. Esto protege la salud de la tripulación y asegura las comunicaciones de seguridad y operación de la nave.

Aunque se espera que Orion entre en una región de oscuridad durante ciertos momentos de la trayectoria, las redes DSN y NSN están diseñadas para reconectar rápidamente una vez que la nave reaparece. Este periodo de blackout es una característica histórica de las misiones lunares y se gestiona mediante handoffs entre redes y estrategias de reacceso.

Mirando hacia el futuro, el proyecto Lunar Communications Relay and Navigation Systems propone desplegar una red de satélites de relé alrededor de la Luna para ofrecer comunicaciones y navegación continuas sobre y alrededor de la superficie lunar. En 2024 se seleccionó a Intuitive Machines para desarrollar los primeros relés lunares para demostración durante la misión Artemis III. Estas mejoras permitirán reducir significativamente o eliminar los periodos de blackout y sostener operaciones de exploración más ambiciosas.

En resumen, desde el despegue hasta el retorno, las redes de Artemis II evolucionan para garantizar que la tripulación permanezca conectada con la Tierra, con la misión y con la ciencia que impulsa la exploración humana. Este ecosistema de redes no solo soporta la misión actual, sino que también allana el camino para misiones futuras a la Luna y más allá.
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