
El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para la conectividad de dispositivos. A diferencia del crecimiento observado en smartphones, donde la eSIM ha ganado terreno durante la última década, el crecimiento previsto para 2026 apunta a un aumento del 30% en dispositivos eSIM, pero orientados al Internet de las Cosas, IoT. Este giro no es meramente cuantitativo: implica un cambio de modelo en cómo se diseñan, venden y gestionan los dispositivos conectados a escala.
El IoT impulsa una red de dispositivos que requieren conectividad confiable, gestionable y segura en entornos industriales, urbanos y agrícolas. La posible reducción de tamaño de los dispositivos, la necesidad de despliegues remotos y la demanda de soluciones de bajo consumo hacen que la eSIM, con provisionamiento remoto, se convierta en la opción más adecuada para IoT.
A diferencia de los teléfonos inteligentes, donde el perfil de la eSIM se acompaña de experiencias de usuario y planes de datos individuales, en IoT hablamos de millones de dispositivos que deben conectarse sin intervención manual. Este contexto está empujando a un nuevo modelo de negocio y de producto, centrado en la conectividad como servicio.
Un nuevo modelo: conectividad como servicio y gestión de perfiles a escala
– Connected as a Service (CaaS): los proveedores de conectividad ofrecen perfiles eSIM gestionados y configurados para cada caso de uso, con facturación basada en uso y rendimiento real.
– Provisionamiento remoto de perfiles (RSP): la capacidad de activar, actualizar y revocar perfiles de forma centralizada y segura, sin intervención en el hardware.
– Marketplaces de perfiles: catálogos de perfiles regionales o por operador que permiten seleccionar la cobertura óptima para cada zona y aplicación.
– Gestión del ciclo de vida: herramientas para monitorizar consumos, expiraciones de perfiles y re-provisionamientos durante la vida útil de cada dispositivo.
Desafíos y oportunidades
– Seguridad y confianza: la protección de claves, el arranque seguro y la protección del perfil son críticos para IoT, donde los dispositivos pueden estar expuestos en entornos hostiles.
– Interoperabilidad: estándares de GSMA y evolución de RSP deben garantizar que perfiles de distintos proveedores funcionen en dispositivos homogéneos.
– Costes y eficiencia: optimizar costos de datos y de gestión a escalas de millones de unidades.
– Regulación y privacidad: cumplimiento de normativas regionales y de transferencia de datos entre fronteras.
Implicaciones para fabricantes y empresas
Las empresas que adoptan eSIM para IoT deben replantear la cadena de valor: no sólo venden un dispositivo, venden una solución de conectividad integral. Esto implica alianzas estratégicas con operadores, inversiones en plataformas de gestión de perfiles y estrategias claras de monetización vía servicios.
Conclusión
2026 no marca solo una expansión de dispositivos eSIM; marca la entrada de un modelo operativo nuevo para IoT, en el que la conectividad se ofrece y gestiona como un servicio y el provisioning remoto se vuelve una norma. Quien armonice hardware, software de gestión y acuerdos de servicio estará preparado para capitalizar la demanda de IoT conectada a gran escala, con beneficios en eficiencia, seguridad y velocidad de despliegue.
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