
La memoria RAM continúa marcando el pulso del mercado de PC. En los últimos años la demanda de RAM y los cuellos de suministro han mantenido los precios volátiles, especialmente para módulos DDR4 y DDR5. Esta situación afecta directamente a los PC para gaming de entrada, donde cada euro cuenta. Este artículo propone un marco práctico para obtener la mejor relación precio rendimiento en un PC gamer de nivel básico durante la crisis de RAM, con criterios claros y recomendaciones útiles para distintos presupuestos.
Qué mirar al comprar:
– Priorizar el conjunto CPU y GPU como motor del rendimiento en 1080p; la memoria RAM es importante, pero se puede gestionar con estrategia de compra escalonada.
– RAM: se recomienda como objetivo 16 GB; si el presupuesto no alcanza, empezar con 8 GB y planificar ampliar a 16 GB en cuanto sea posible. Buscar módulos DDR4 de 3200 MHz cuando el precio lo permita; si no, 2666–3000 MHz funciona razonablemente bien.
– Almacenamiento: un SSD NVMe de al menos 500 GB para sistema y juegos facilita la experiencia; si el presupuesto es muy ajustado, un SSD de 240 GB puede servir como inicio y ampliar después.
– Fuente y placa base: una fuente de 500W 80+ Bronze es un buen punto de partida; elegir una placa base moderna compatible con el procesador y con ranuras para RAM extra según tus planes de ampliación.
Estrategias para ahorrar sin sacrificar rendimiento:
– Buscar ofertas y bundles que incluyan la GPU o almacenamiento; los paquetes pueden reducir el coste total.
– Considerar PCs preconstruidos de fabricantes con garantía y servicio postventa, a veces con mejor precio por rendimiento que piezas sueltas.
– Explorar opciones de hardware reacondicionado o de generaciones anteriores con garantía.
– Comparar precios entre tiendas y aprovechar periodos de rebajas estacionales.
Ejemplos de configuraciones por presupuesto:
– Presupuesto ajustado (aprox. 600–750 USD):
CPU: opción de 4 núcleos con 8 hilos, como Ryzen 3 o Core i3 de generación reciente;
GPU: GTX 1650 o RX 6400;
RAM: 8 GB DDR4 (ampliable a 16 GB más adelante);
Almacenamiento: 480 GB NVMe;
Placa base: B450/B660 según el procesador;
Fuente: 450–550 W 80+ Bronze;
Comentario: este punto de entrada permite jugar en 1080p con ajustes moderados y mejora futura de RAM y GPU.
– Presupuesto medio (aprox. 800–1000 USD):
CPU: Ryzen 5 5600 o Core i5 equivalente;
GPU: RTX 3050 o RX 6600;
RAM: 16 GB DDR4 3200 MHz;
Almacenamiento: 500 GB NVMe;
Placa base: B550 o similar;
Fuente: 550 W 80+ Bronze;
Comentario: equilibrio sólido entre rendimiento y precio, perfecto para 1080p en títulos modernos.
– Presupuesto alto (aprox. 1200–1500 USD):
CPU: Ryzen 7 5700X o Core i5/i7 de última generación;
GPU: RTX 3060 Ti o RX 6700 XT;
RAM: 16–32 GB DDR4/DDR5 según disponibilidad y precio;
Almacenamiento: 1 TB NVMe;
Placa base: B550/B650 o equivalente;
Fuente: 650–750 W 80+ Bronze/Gold;
Comentario: preparado para juegos en 1080p con mayor resolución y futuros upgrades.
Conclusión:
Con la RAM en crisis, el enfoque debe ser obtener el máximo rendimiento específico del presupuesto disponible sin perder de vista la escalabilidad. Al priorizar la GPU y un almacenamiento rápido, y al tiempo planeando ampliar RAM según el costo, es posible construir un PC de entrada capaz y con un buen margen de actualización sin pagar de más.
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