
El auge del vishing se ha visto impulsado por la disponibilidad de kits que facilitan la puesta en escena de estafas telefónicas. Aunque estas herramientas pueden parecer atractivas para quienes buscan engañar, también exponen debilidades que las organizaciones y los usuarios pueden aprovechar para defenderse. En este artículo analizamos por qué estos kits están ganando popularidad y, sobre todo, qué soluciones prácticas pueden reducir el riesgo y el impacto de estas estafas.
Causas de su crecimiento
Los kits permiten crear campañas de vishing con mayor rapidez y menor costo. Incluyen plantillas de guiones, funciones para simular números de teléfono y procesos de automatización que amplían el alcance sin requerir una gran inversión. Esta accesibilidad facilita la prueba de escenarios a gran escala, lo que eleva la probabilidad de que las víctimas caigan en la trampa. A la vez, la creciente dependencia de servicios que requieren verificación por voz, como operaciones bancarias o atención al cliente, amplifica el impacto potencial cuando se produce una estafa.
Soluciones para afrontar la amenaza
– Educación y concienciación de usuarios para identificar señales de alarma y evitar compartir datos sensibles
– Verificación de identidad robusta y verificación fuera de banda para transacciones sensibles
– Políticas y procesos en atención al cliente que reduzcan la facilidad de extracción de datos por teléfono
– Tecnologías de detección y monitoreo de anomalías en llamadas y análisis de comportamiento
– Colaboración con operadores y proveedores de telecomunicaciones para identificar señales de spoofing y bloquear intentos fraudulentos
– Simulacros y ejercicios de phishing y vishing para fortalecer la resiliencia del personal
Qué hacer si crees haber recibido una llamada sospechosa
– Mantén la calma y no compartas datos sensibles durante la llamada
– Cuelga y verifica la identidad de la entidad por canales oficiales
– No uses números o enlaces proporcionados en la llamada para devolver la verificación
– Reporta la llamada a la entidad correspondiente y revisa tus cuentas y tarjetas
– Activa alertas de seguridad y cambia contraseñas si hay indicios de compromiso
Conclusión
El vishing es una amenaza latente que no desaparecerá de inmediato, pero con un enfoque proactivo que combine educación, procesos seguros y tecnología de defensa es posible reducir significativamente su impacto. La clave está en la prevención constante y en una respuesta rápida ante incidentes.
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